lunes, 24 de marzo de 2014

Cuento Corto: Esquirlas

Esquirlas

(Si gustas, acompaña la lectura con~ http://youtu.be/31nOaXSeqSo ~)

¿Qué sucede cuando intentas amar a la perfección? O tal vez... que ella te ame.

En un mundo donde el corazón está únicamente protegido por una armadura de piedra, ella posee la más hermosa e impenetrable: una esfera de diamante. Una incapaz de amar. Perfecta.
Su corazón late, inalcanzable . Ella parece tan brillante, mientras mira alrededor, sin que esa misma luz que brinda a todos, pueda ser brindada a ella.
¿Y él? Ah, sí. Hay un él. Un él muy diferente de ella. Sin corazón, vacío. Una armadura tan débil, la única en ese mundo que no es de piedra. Ni siquiera él sabe qué es, y tampoco le importa. Solo sabe una cosa: no tiene corazón que proteger, así que no necesita ser fuerte.
¿Cómo fuiste capaz de alcanzarla? Ser sin forma. No eres siquiera capaz de llamarte humano, pero tal vez entendías que todas las diferencias que existían entre tú y ella, eran también las que les hacían iguales. Nadie hubiera apostado nada por ustedes, y probablemente hubieran podido vivir eternamente sin heridas, sin dolor. Sin un verdadero amor.

Cuando estabas con ella, dejabas de sentirte vacío. Había algo que proteger, algo que poseer bajo tu armadura. Y cuando ella estaba contigo, podía creer que algo cambiaría dentro de sí. La tocabas y ella dejaba de pertenecerle al mundo solo un instante, solo un poco de sí. Era darle una nueva cara, algo diferente y que nunca tuvo.
No pudiste entender hasta que fue muy tarde, que ella siempre fue la más frágil. No pudiste entender el dolor que comenzaste a causarle, cuando esa sonrisa de sincera felicidad desgarró su forma perfecta, ahí desde dónde tú tocabas.
Eran felices, pero no estaban enamorados, pero querían estarlo. Y fue ese deseo el que los encontró. Habitó muy cerca de ti, se aferró a tu suave armadura, y comenzó a dominarte. ¿Y ella? Con ella solo le bastó penetrar por su sonrisa para llegar a lo más profundo de su ser.
Te volviste más grande, más fuerte, tu armadura era más firme y capaz. La tomaste, y ahora podías tomar más. Ella se quedaba cada día más inmóvil, con la mirada perdida, dejándose envolver por ti. La "protegiste". La encerraste dentro de ti, de tu armadura. Estaban más cerca que nunca, y sabías que ya no había más vacío dentro de ti. Pero todavía no la amabas.
Todavía no tenías un corazón.
 En ese preciso instante, el anhelo te dominó. ¡La querías tanto, tanto, y querías amarla! Con un corazón nuevo que nunca se te concedió. ¿Y cuál era más perfecto que el de ella? Nunca tocado, nunca roto ni dañado. ¿Es que eso no era nuevo? ¿Es que podía haber uno mejor para amarla?
¡Tú sólo deseabas enamorarte! Pero eso no lo entendías…
Así que comenzaste a presionar, a estrujarla cada vez más fuerte, en busca de aquella fisura, solo una pequeña debilidad por donde entrar. Que idiota, ya conocías cuál era su punto más débil. Sentiste como golpeaban desde adentro de ella, y la desesperación se hizo más grande.
Lo lograste, una nueva resquebradura. Solo un instante más, para que su sonrisa y su herida se volvieran una. Solo un poco más hasta el momento en que tu mundo se desmoronó.

Las esquirlas se clavaron en todo tu cuerpo. En ti.  La sangre fluía por incontables heridas. Era tan doloroso… ¿amar era así de doloroso? Pero no pudiste gritar al observarte, al sentirte. Habías soltado a tu "amada" y ella estaba ahí, frente a ti, sin moverse.
Si hubieras tenido corazón, habrías sentido como comenzaba a latir desbocado, subía hasta tu garganta y comenzaba a ahogarte de dolor. La armadura había caído, y como una cama de cristal, ella reposaba pálida sobre ella. Su piel todavía brillaba, alumbrada por los miles de fragmentos.
Lo entendiste, pero no pudiste decírtelo. Y lloraste lágrimas de sangre, porque dolía tanto solo el haber intentado amarla… ¡¿y para qué?! Ella estaba… muerta. Un grito te desgarro por dentro, más intenso que cualquier otra herida.
Sostuviste su corazón, ahora libre de su prisión, y entre tus manos se volvió tuyo. Y volvió a latir, desbocado de dolor. Sentiste ese peso que te obligo a caer de rodillas, y a doblegarte sobre su cuerpo, observando el rostro de su antigua dueña, y a cada latido, sentir como el diamante se clavaba más y más profundo en tu ser.
Porque ahora tenías un corazón, y así era como podías amarla.

Pero este no era el final.

Cuando sus ojos, tan brillantes como cristales rotos, se posaron sobre ti, y cuando su mano, llena de luz, tocaron las tuyas manchadas de sangre, sentiste que tal sensación de vida podría matarte. Podrías morir, solo de felicidad.
Esta vez, el corazón ya no era solamente de ella, y tampoco era solamente tuyo.
"Mira bien, le dijo la joven, como mis heridas y las tuyas se acumulan en este pequeño e inexperto corazón. Hoy,  el corazón que tan poco conocía de la vida, está cargando con dos y no lo soportará por mucho. Por favor, no llores, y ama conmigo."
Pero él, que nunca había tenido un corazón, no soportaba su peso, y lloraba sosteniéndose de la joven. De su amor.
"Dicen, que para enamorar a una persona necesitas encontrar su punto débil, para penetrar su armadura y llegar hasta su corazón, así, el último en enamorarse pierde. Pero eso no es cierto. Cuando te enamoras, inconscientemente, creas un punto débil, una fisura que tu pareja necesita encontrar.
Yo, que siempre refleje la luz de mundo, pude entenderlo. Vi caer a la gente enamorada e irse más lejos de lo que yo algún podría ir, y quise encontrar mi propia salvación."
Ella cerró los ojos, cobijada entre sus brazos, pero pudo sentir la expresión de incredulidad que se formaba en el rostro de su amado.
"Tú necesitabas un corazón, y yo quería ser libre. ¿Cómo amar a la perfección? Cuando por definición propia, ésta ya no necesita de nada más. Algo tan innatural como yo, contra algo tan natural como es el amor, será destruido."
Ahora él gritaba, y el pobre corazón latía más rápido que nunca, y el diamante se clavaba más profundo que nunca. Ella perdía el aliento por él, hasta volverse fatal.
"¡No quiero que mueras, no necesito este corazón, ni esta vida, ni este dolor!"
"¿No me necesitas?", le preguntó con una mano sobre el corazón.
Se encogió ante las palabras, pero no era justo. No era justo pedir que dejara de amarla cuando todavía tenía este corazón, y lo miraba con aquellos ojos de cristales rotos.
"No es justo pedirte vivir luego de marcarte de esta manera", sonrío, mientras acariciaba el corazón que ambos compartían.
"… Pero lo haré."
"Lo sé."

Más que vivir con el vacío que antes retumbaba con cada paso en su ser, prefería mil veces vivir con el dolor que le obligaba a dar un paso más con tal de no caer, al ritmo del latido de su herido corazón.

Ella ya no estaba junto a él, y la soledad que embargaba al mundo resultaba casi insoportable, hasta que miraba su propio cuerpo, donde las esquirlas de diamante todavía brillaban. Entonces los recuerdos volvían, y el dolor que guardaba tomaba mayor volumen, así que daba otro paso, para no caer.


. . . . . . . . . . . . . . . . . . por Argelia Aka.

Bueno~ la idea surgió cuando iba divagando en mis pensamientos durante un viaje en auto, y últimamente estoy tan melancólica que decidí terminar de afinarlo de una vez (llevaba un par de semanas terminado el primer borrador) y esto es lo que resultó. Y sí, todas las veces que lo escribí, estaba escuchando la canción. Se diría que este cuento no existiría sin esa canción, aunque la idea surgiera de otra parte.

Espero que les guste, deja comentario, opinión y consejo para mi mejora en algún comentario~ n.n

... de Akane.

2 comentarios:

Marnie. dijo...

Hola,la verdad creo que es la primera vez que comento en tu blog,he leído entradas anteriores y,es bueno poder leerte de nuevo,la historia me gusto y la canción también.

Te dejo mi blog que,es diferente al tuyo en varios aspectos http://thisisanothergirl.blogspot.com/

Saludos

Yuan Niao dijo...

Me gusta mucho tu blog^_^
Sobre todo, la cabecera que tienes. Es preciosa! Has hecho tú el dibujo?

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"