miércoles, 21 de marzo de 2012

Reencarnaciones... (00)

Historia 00 (Parte 4).- Noche.
  
   Tic, tac. Tic, tac.
   Me desperté cuando un golpe imperceptiblemente más fuerte marcaba otro minuto.
   La luz de la lámpara encendida en la mesa de café frente a mí, me cegó un momento y me impidió reconocer donde me encontraba. Un aura del otro lado de la lámpara, al cobijo de la oscuridad, me puso en guardia. Tardé un segundo en reconocerla como la de mi padre.
   Me quedé muy quieto sin hacer ningún ruido. Lo único que rompía la inmensa tranquilidad era el tic tac del reloj de la pared.
   Cuando se movió, me pregunté de quien eran aquellos movimientos tan sigilosos. Mientras se sentaba en el sofá opuesto fui comenzando a acostumbrarme a la oscuridad.
   Nos habían asignado un departamento bastante cómodo. Dos habitaciones a los costados cada una, la primera el doble de grande que la segunda. El pasillo de entrada tenía un armario, la entrada a la cocina y salía a la sala, donde comemos. Podíamos ver la cocina a través de una ventana enorme con puertas de madera. Solo teníamos un baño completo.
   Había caído dormido en la sala, a punto de leer los folletos que nos entregaron. Los tenía en mi regazo intactos.
   -Deberías leerlo con mucho cuidado.
   Su voz ya no temblaba. A la tenue luz parecía todavía más demacrado y desaliñado. Su ropa estaba apestosa por todo el sudor del día.
   En cuanto entramos esta tarde fue a encerrarse en su habitación y no escuchamos un solo ruido en todo ese tiempo. Al parecer era verdad que solo había ido a encerrarse.
   Claro, es que todavía regresamos para quedarnos con él y no recibir ni una sola palabra por su parte.
   -Es mejor que memorices cada rostro y cada nombre. -insistió.
   El folleto que tenía hasta arriba de todos media poco más de media hoja y tenía más de diez páginas. En la portada solo tenía las palabras "La Promesa de Pandora". Sentí como me daba un vuelvo el corazón. Mi padre seguía mirándome fijamente, me acerqué más a la luz y empecé a leer.
Hacia 1229, ¿cuánta conciencia tenía la gente? ¿cuántos sabíamos del mundo? Poco. Pero la humanidad ya tenía una división -nosotros los Oyentes, y los humanos-, y ambas partes peligraban.
Destino lo sabía. Pandora bajó. Y nosotros los escuchamos.
Nos llamó, nos pidió que nos reuniéramos con ella en aquella isla perdida en el mar. Los que nos ocultábamos, los que habíamos sido suprimidos por nuestros semejantes y temíamos la soledad, encontraríamos de regreso el Edén junto a ella.
Y así desaparecimos de nuestros hogares en el mundo humano y fuimos a parar al abrazo de un chica de 13 años, en la cual confiamos completamente desde el primer instante.
En 10 años ya teníamos una pequeña ciudad y Destino le dijo a su Servidora que marchara con la mitad de su pueblo para fincar la nueva Colonia de la Nada, pues si todos nos quedábamos ahí llegaría algún día en el que gobernaría el desequilibrio.
Varias veces marchó en los años, para repartir proporcionalmente a nuestra raza, de la cual aparecían cada vez más, aparte de los 26 originales, y nacían más.
Nadie pensó que alguien pudiera tocarla, que algo pudiera dañarla. Pero pasó.
De alguna forma un día Pandora no se encontraba bien y nos dijo que moriría. Que moriría pero no se iría. Ella renacería una vez más por nosotros, así que teníamos que mantenernos atentos para encontrarla.
Y seguimos atentos.
Las Promesas de Pandora, o Prometidas para simplificar, son las chicas en las cuales la ciudad ha depositado su fe de que guarden el alma de Pandora para el momento en que despierte.
   Y a continuación un listado de todos los postulantes en orden de edad, desde los 6 años hasta los 13 de edad. Debían ser aproximadamente 25 niñas. Venía su foto y datos generales como nombre, edad, parte de la ciudad, pasatiempos, bla, bla, bla. No me costó localizarla.
   Danika Yanahisawa. 12 años. Nació el 22 de febrero de 1994. Huérfana por abandono. Dirige desde los 5 años la empresa familiar Derocomuniquic, por lo que se ganó su entrada a temprana edad como Prometida en la sociedad. Es Oyente principal de Agua, pero mantiene conecciones con los 5 elementos. Vive en la parte este de la isla, con dos hermanas adoptivas y sus dos guardianes.
   -Hoy una estuvo aquí -mi padre temblaba otra vez-. La sentí. Las paredes me confundieron, son a prueba de encantamientos, pero lo sé. Estoy seguro, ¡estuvo aquí! -chilló de repente.
   Me lancé hacia él y le tapé la boca. Traté de escuchar su Char se podría haber despertado, pero no oí nada. En mi interior suspiré de alivio.
   Después de reunirnos con aquella chica Charity sonreía como si nada hubiera estado pasando, o así era hasta que llegamos al cubículo donde habíamos dejado a nuestro padre, y en ese momento se encontraba peor que antes.
   Estaba acostado en el sillón en posición fetal, de lo mucho que sudaba había dejado su silueta marcada, pálido, con los ojos enrojecidos y claramente ido. Apenas y reacciono cuando Charity se dejó caer en el suelo frente a él y le observó. Solo sonrió ligeramente y logro que su rostro se volviera todavía más retorcido.
   En estos momentos tampoco se veía mucho mejor. Pegajoso, apestoso, sus ojos brillaban con cierta locura. Apartó mi mano mientras reía por lo bajo.
   -¡Basta! -le callé con un susurro, pero solo me miró con altanería.
   -No sabes nada, nada y por eso estás tan tranquilo.
   -Si crees que estoy tranquilo, entonces explícate. ¡¿Qué está pasando?! -lo zarandee, pero siguió riendo. Sin ningún movimiento me envió un impulso eléctrico que me entumió todo el cuerpo.
   -Yo podría... Sí, yo podría achicharrar toda esta habitación en un momento con tal control que no soltaría una sola chispa de fuego -se miró primero las manos y luego a mí. Sus ojos me dieron escalofríos-. Pero, ¿sabes? Eso no es suficiente -de repente me tomo de los hombros y me habló a la cara. Su aliento olía horrible-. Ellos me lo dijeron... Me dijeron que no tendría ni una oportunidad. ¡Y tienen razón! ¡Nunca tuve la más-mínima-! ...oportunidad.
   Dejó que su voz se desvaneciera mientras parecía perder toda fuerza y se recargaba en el respaldo del sillón.
   Nos quedamos en nuestros lugares sin movernos, yo tratando de procesar lo que me acababa de decir.
   ¿Lo habían amenazado? ¿Por qué? ¿Oportunidad de qué?
   -Yo traicione a tu madre, ¿sabías? -casi saltó encima de él, pero fui muy lento y siguió hablando- Y peor de lo que te imaginas.  Para estos momentos es probable que ya este muerta.
   Me quede congelado. Sonaba convencido, resignado y tranquilo, como si ya se lo hubiera dicho lo suficiente. Se oyó un golpe desde mi habitación, como si una caja se hubiera caído.
   -Su secreto, su pasado aquí, fue mi mayor secreto. La protegí con tanto cuidado... para que la final se las entregara en bandeja de plata, sin decirle nada, sin advertirle. La dejé sola, en el estado que le provoqué, sin advertirle, sin avisarla. Pensaba que peligraba aquí, pero allá tuvo suerte de vivir una semana. No. No tuvo suerte. Ellos estuvieron jugando todo ese tiempo, empujandola al borde de la locura. Apuesto -sonrió cruelmente-, que en cuanto salió por la puerta anoche, después de pronunciar el nombre fatídico, ellos la tomaron.
   Otra vez.
   Pandora.
   Debí haber pronunciado yo mismo el nombre, porque mi padre se apartó su brazo y me miró lleno de pena, asintiendo mudamente.
   -La historia de Pandora es más vieja de lo que ellos creen, y más maldita de lo que todo el país quisiera admitir. Pandora es justo lo que creen los humanos, una caja llena de males, a la cual no nos podemos resisitir a abrir. Por ella, dejaríamos morir a la persona que más amamos.
   Se marchó, y esta vez pude escuchar sus pasos y cada movimientos que hizo. La puerta se cerró a un lado mío y yo exhale e inhale con gran cuidado, como si estuviera siendo vigilado. Y así me sentía.
   No se cuanto tiempo pase inmóvil. Tenía miedo, y me costó un rato pensar que yo no debería temer. Aún así, seguí inmovil en mi lugar hasta que por la ventana se mostró el primer rayo de sol, que fue cuando me sentí un poco menos intranquilo.
   Mis músculos estaban agarrotados, me pesaban como plomo y tenía frío. No me moleste en levantar los folletos cuando estos se cayeron al levantarme.
   Al abrir la puerta de la habitación encontré a un lado de ella a mi hermana abrazada a sus rodillas y mirando a la nada. Cuando se volteó a mirarme , con sus ojos hinchados y ojerosos, no tuve duda alguna de que había escuchado nuestra conversación.
   Aunque no creía tener fuerzas, tome a Char entre mis brazos y la cargue hasta mi cama, donde nos acostamos juntos. El sonido de mis zapatos al caer en el suelo fue el más fuerte que escuche en toda la noche.
   Sentí sus lágrimas en mi camisa y yo derrame las mías en su cabello rojo. Rondaba lo mismo por nuestras cabezas.
   Nuestra madre posiblemente -tenía que aferrarme a eso- muerta. Nuestro padre en el mismo peligro. Y todo nuestro dolor estaba relacionado con aquella chica. Danika.
   No. Hisa. Solo Hisa. Me dolía decir su nombre.
   Habíamos llegado a quererla, y ahora no podíamos sino asociarla con dolor.
"Pandora es justo lo que creen los humanos. Una caja llena de males, a la cual no nos podemos resistir abrir. Por ella, dejaríamos morir a la persona que más amamos"
   ¿Pero por ella, dejaré morir a la persona que más quiero?
   Abracé con fuerza a Charity.
   "No. Eso nunca."


La imaginación es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"