lunes, 20 de febrero de 2012

"La Promesa a los Dioses Solitarios"


Hace mucho tiempo, una antigua civilización independiente y pequeña desapareció del mundo. Tal vez se dieron cuenta de que no eran los únicos en el mundo y fueron en busca de aventuras, tal vez simplemente el estar aislados los harto y se separaron. El punto es que abandonaron su tierra natal dejando los altares y sus hogares, junto a sus dioses.
Los dioses no lo comprendieron. Pero quisieron creer en esas personas que por mucho tiempo los habían querido y adorado sin siquiera verlos. Y esperaron.
 Pasaron años y años esperándolos de regreso pero nunca volvieron a tener señales de ellos.
Un día recibieron noticias de que los humanos se seguían expandiendo y había más dioses que todavía eran adorados. Estos se sintieron traicionados y lo único que se les alcanzó a ocurrir era que al no verlos o no recibir nunca una muestra de su existencia habían dejado finalmente de creer en ellos, pues los otros dioses tenían forma humana y ellos eran unos gatos.
Estaban devastados y sin motivación. Los habían olvidado. Pero hubo Tres Dioses Gatos que no se conformaron con ser olvidados de esa forma, que querían volver a ser adorados. El primero en tomar la iniciativa de bajar a la Tierra fue Raphael, el Gato de la Fuerza y el Valor. Estaba furioso por fuera, y desconsolado por dentro, esos sentimientos lo alentaron a buscar a sus discípulos y mostrarles que tan real era.
El segundo Dios Gato que bajó a la Tierra fue Mikhael, el Gato de la enfermedad y lo interminable, impulsado por el miedo de lo que podría hacer Raphael cuando encontrara a los desertores.
Los demás dioses felinos volvieron a esperar por las buenas noticias de sus compañeros, pero después de unos días se preocuparon ante la contradicción que evidentemente había entre estas dos deidades  y temieron lo peor.
Esperando que no fuera muy tarde, enviaron a Sihra, el Gato de la serenidad y paciencia, para buscarlos y reportar sobre la situación.
Sihra al pisar Tierra, pensó que no podía mostrarse ante los humanos con su forma de deidad pues los espantaría mucho, así que se transformo en un gatito blanco puro y comenzó la búsqueda de sus compañeros.
No paró hasta toparse con una aldea pobre donde podía sentir la presencia de Raphael y Mikhael, y expulsaban demasiado poder para que sus formas falsas lo soportaran. Sihra también volvió a su forma original y se apresuro a donde sentía más fuerte las presencias de sus compañeros.
Raphael tenía detrás de él a un grupo de humanos que llevaban toscas armaduras y herramientas que sostenían con inseguridad, mientras que Mikhael estaba en posición de ataque con otro grupo de humanos bastante heridos.
-Raphael, déjalos ir, solo se están lastimando ellos solos. ¡No son los guerreros de los cuales estabas tan orgulloso! ¡Ellos no tienen ninguna experiencia en combate o el cuerpo necesario para la lucha! ¡Son delgados y débiles, tienen apenas para comer! –Mikhael hizo una finta para rescatarlos pero no funciono y se atacaron y detuvieron antes de que Sihra pudiera intervenir.
-¡Ellos tienen la sangre de los mejores! Solo tengo que despertar ese talento que está en sus genes y revivirán a nuestros creyentes. Si necesitan comida yo se las otorgare y les enseñare a conseguirla.
-¡Si quieres revivir el imperio lo fundamental es la medicina y la agricultura, buscar un buen lugar! En su estado necesitan eso primero. ¡Ahora tenemos la oportunidad de guiarlos como no tuvimos al principio, tenemos que darle prioridad al conocimiento que es más útil y duradero que la fuerza y el físico!
-¿Pero como ganaremos tierras, eh? Si queremos buenas tierras como dices, necesitamos poder.
-De nada servirá si no las saben utilizar.
-¡Podemos enseñárselas después!
-Pero tampoco podrán ganar las tierras atacando a lo bruto, ya no están en esos tipos de tiempos en los que tú estaban en la gloria.
Volvieron a atacarse, hartos de que ninguno pudiera comprender sus puntos de vista y aunque Sihra pensó en un momento que volverían a separarse y discutir, esta vez parecía una batalla en se
-¡Deténganse los dos, por favor! Los puntos de ambos están en lo correcto, pero necesitamos encontrar un equilibrio. Así que vamos a calmarnos y a respirar profundamente.
-¡Sihra! ¿Qué haces tú aquí? No interfieras, esto no se puede arreglar solamente inhalando y exhalando.
-¡Pero todo se arregla con violencia ¿verdad?! ¡Raphael!
-No veo que tú te niegues a la pelea Mikhael.
-Tengo que defenderme, no pienso ceder ni un centímetro ante ti.
Volvieron a ponerse en posiciones de ataque cuando sintieron otra presencia acercarse.
-Sihra, ¿viniste con alguien?
-No, no parece la presencia de un Dios.
Todos los seres divinos cambiaron a sus formas falsas. Raphael era un gato color negro y Mikhael color café. Les ordenaron a los asustados aldeanos que estuvieran callados y no dijeran nada de lo que había pasado.
Se dirigieron otra vez hacia la entrada del pueblo donde un hombre que llevaba una capa de viaje y una maleta desgastadas estaba parado.
-Miren, me encontré con tres lindos gatos. ¿Dónde están los aldeanos? Ustedes no pueden sobrevivir sin nadie por aquí. Bueno, a menos de que no sean simples gatos.
-¿Cómo lo sabe usted? No, ¿qué sabe usted de nosotros?
-¡Sihra! Se supone que no deberíamos poder hablar.
-Cálmate Raphael, este humano ya sabe algo, no hay razones para ocultarnos.
Sihra volvió a ser el gran Gato Dios y se presento formalmente ante el hombre.
-Mi nombre es Sihra, el Gato de la Serenidad y paciencia. Quisiera preguntar quién es usted y como llego aquí.
-Mi nombre no importa y solo diré que me desperté, o creí despertarme, una hermosa mañana en un bosque donde caía una ligera lluvia. Esta parecía traer consigo unos murmullos, pensé al principio, pero descubrí que eran sollozos. Siguiendo esos sollozos llegue a una linda y acogedora cabaña. Tenía un brillo extraño y de ahí parecían provenir los sollozos. Me acerque y al abrir la puerta una inmensa tristeza y desolación de apodero de mí. Me sentí abandonado, traicionado y solitario. Cerré los ojos y al abrirlos estaba en la puerta de mi casa con la escenografía de un bosque para una obra frente a mi casa, pero sabía que tenía que salir de viaje. Así que tome lo que creí necesitaría y me fui. Creo que tres lindos gatos se sienten igual a como yo me sentí en mi sueño ¿verdad?
Les sonrío a los gatos y de un momento a otro Raphael y Mikhael también habían vuelto a sus verdaderas formas. Los tres Dioses le miraban con lágrimas en los ojos.
-No solo nosotros, todos nuestros demás compañeros también se sienten de la misma forma.
-Pero yo por ellos no puedo hacer nada. Vine exclusivamente por ustedes, que no perdieron la fe en que no los olvidaron. Digan lo que digan, por algo en ese bosque existía una cabaña donde guardaron esos sentimientos.
-Pero nosotros no podemos hacer algo. Por algo los Dioses y los creyentes han estado en mundos distintos todo este tiempo, porque somos justamente lo que somos y ellos lo que son. Convivir juntos solo nos lastimara de alguna forma. Solo hay que ver lo que hicimos estos días.
-Tienes razón Mikhael, pero no significa que no debieron de haber bajado. Gracias a eso yo los pude encontrar y les puedo decir, que si ustedes vuelven a donde pertenecen, yo hare que no los olviden de nuevo. En mis viajes encontré una buena tierra y puedo llevar ahí a sus descendientes donde les infundiré  la creencia hacia ustedes. Pero tengo un favor que pedirles.
-Te estamos en eterno agradecimiento, pídenos lo que quieras.
-¿Podrían borrarles los recuerdos de estos últimos días?
-No te preocupes, todo estará bien al marcharnos. Te estaremos cuidando joven hombre, a ti y a tus sucesores. Recuerda cumplir tu promesa por favor…

La anciana termino con su relato y yo lo repase de nuevo para asegurarme de no haberme olvidado nada.
-El hombre de la historia, es mi tatarabuelo. Conoció a una mujer del pueblo de la cual se enamoro y pronto tuvieron a mi abuela, que tuvo dos hijos gemelos, mi padre y su hermano, pero mi tío se marchó años después y nunca regresó.
-Pero, tengo una duda sobre su historia. El hombre prometió que no los olvidarían, pero básicamente solo se saben sus nombres los de aquí, es más, no quieren saber nada del pasado. El hombre no cumplió su promesa.
-En realidad –su mirada tenía un brillo extraño-, yo creo que logro cumplirla.
-¿Pero cómo? ¿Qué le hace pensarlo?
-Eres igualito a mi padre de joven. –Dijo, y una lágrima recorrió su mejilla derecha.- Los dioses quisieron que la promesa se cumpliera. –saco un pañuelo de su bolsillo y se limpio el rostro con ella.
Tome un tiempo en procesarlo. Estaba frente a mi posible tía abuela, en el pueblo que ella quiso proteger, y yo podía cumplir la promesa realizada hace tanto tiempo…
-¿Qué figurillas quieres hacer?
-Son las representaciones de los 3 Gatos. No necesitaras recorre mucho para los materiales. En las afueras de la ciudad existe una vieja mina abandonada, donde sacaras carbón para Raphael, hay una tierra que es muy suave para Mikhael, y afuera crecen unas rosas blancas, toma toda las que puedas para Sihra.
Me marche a cumplir mi cometido, repitiendo en mi cabeza la leyenda una y otra vez. Salí sin prestar mucha atención, y no me di cuenta de lo débil que se veía al abandonarla en esa fría casa…
Cuando volví con los materiales vi a mucha gente reunida alrededor de la entrada del callejón donde vivía mi tía abuela, todos parecían tener mucha curiosidad. Vi que parecía salir humo por debajo del balcón del hotel lo cual me extraño, pues no creía a Ángela capaz de molestar a la gente a esa hora del día.
-Con permiso, disculpen. Necesito pasar, si se pudiera apartar.
-Oh, es verdad, debimos haber traído flores cariño. Es descortés llegar a la casa de un difunto sin nada, aunque es extraño traer carbón y tierra. –la pareja se alejo antes de que pudiera aclarar, pero las palabras “casa de un difunto” rebotaron en mi cabeza y aparte a codazos al resto de la gente.
Llegue a la entrada de la primera cabaña de ese pequeño e impaciente bosque que quería crecer, podía oír sollozos y al abrir la puerta me invadió una gran tristeza y desolación…
Sentada en el sillón, con las manos sobre su regazo y una sonrisa en su rostro, se encontraba inmóvil y pálida mí recién encontrada tía abuela. Un brillo extraño salía de ella, estaba tan blanca como el pelaje de Sihra, su cabello era del mismo color que el de Mikhael, y sus ojos entreabiertos antes eran negros igual que Raphael.
Verónica estaba sentada en una silla en una esquina de la habitación y no hubiera dado cuenta de su presencia si no se hubiera sonado ruidosamente la nariz. Al verla llorando, me di cuenta de que yo también estaba llorando.
Me acerque y me arrodille para verla mejor y podía verla en paz, confiando en que cumpliera mi promesa.
En su regazo tenía un sobre con mi nombre, que contenía una carta donde me dejaba la casa y me explicaba cómo hacer las figurillas de “Los 3 Gatos”, y me agradecía por última vez. Me escribió que ahora la promesa se había cumplido y su papel en ella estaba completo, ahora podía presentarse ante ellos orgullosa y digna como su progenitor…


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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"