miércoles, 25 de enero de 2012

Reencarnaciones... (00)

Historia 00 (Parte 3)-. Encuentro.

   Salí del cubículo con Charity de la mano. Los guardias nos abrieron paso y la gente se nos quedo mirando sin la sorpresa en sus rostros. Uno de los oficinistas tomó el trabajo de salir a nuestro encuentro y hacernos una señal para que lo siguiéramos.
   El hombre caminaba veloz. Char tenía que trotar detrás de mí para seguirnos el paso, y todavía no se recuperaba de lo de Efrain. Trastrabillaba y llegó a caerse más de una vez.
   -¡Cálmate! -le susurré en la cara la quinta vez que la salve de besar el suelo- Volveremos con mamá, siempre la has preferido ¿no?
   -¿Pero cómo sabemos-?
   -Vamos. -la callé y continué andando sin soltarla ni un momento.
   Oí en momentos sus sollozos contenidos y a cada momento me sentía más ansioso por salir de ahí. La voz de mi madre susurraba en el fondo de mi mente de forma ininteligible y constante. Hizo surgir en mí una sospecha cada vez más fuerte, y estaba a punto de decirle al señor que mejor nos sacara de ahí cuando vi el exterior a través de unas puertas de cristal.
   Pero no era una salida, sino un enorme patio pentagonal con un lagrimal, aquel árbol de follaje en forma de lianas delgadas con flores verdes en forma de gota de lluvia, gigante y frondoso en el centro, con bancas blancas rodeándolo y otras esparcidas, arbustos de flores y frutos pequeños, postes con enredaderas, y piedras de diferentes tamaños y colores. Un camino de tierra blanca cruzaba por todo el lugar uniendo las cinco entradas al árbol.
   Casi de inmediato sentí su presencia, y ese "casi" me sorprendió.
   El guía experimentó un momento de alegría para después sufrir un bajón y mirarnos con un rostro lleno de sospecha. Nos ordenó quedarnos ahí y se adelantó para saludar a alguien que se encontraba oculto por las lianas.
   -Reino, ¿en serio tenemos que irnos?
   -¿Qué?
   -Es que... -dudó-, mira. Yo no creo que tengamos opción. No quiero volver a una casa vacía, Rei, y si mamá se fue no creo que vuelva. De todos modos, mamá ni siquiera podría estar en condiciones de cuidarnos, no pudo... los últimos días.
   Me quede pensando en aquello cuando percibí movimiento frente a mí. El señor se había vuelto a acercar y nos dijo que nos acercáramos a saludar. Nos miraba demasiado fijamente.
   -Buenas tardes. Mi nombre es Danika Yanahisawa. Mucho gusto.
   Sus palabras eran corteses, su sonrisa era ligera y desenfadada, y su tono con energía. Todo tan... maduro. No había escuchado su nombre.
   Estaba de pie frente a mí, su altura me llegaría a la barbilla. Iba vestida con un vestido de una pieza, blanco con flores difuminadas, llevando sandalias. Su piel era clara y las uñas rosadas. Su cabello era castaño, liso, las puntas algo rizadas y le llegaba a la cintura, con su fleco largo a la altura de la barbilla.
   -Soy Reino Carmín, y ella es mi hermana Charity.
   -¿Eres la misma Yanahisawa de Derocomuniquic?
   -Sí. -no pareció avergonzada o altanera.
   -¿Tú eres... una Promesa de Pandora?
   Aquella simple pregunta cambió mucho para mí y el simple empleado que nos guiaba. Él la miró muy severamente y se acercó un paso innecesario. Para mí, la voz de mi madre se volvió perfectamente clara.
  "...¡me matarán! Ellos no olvidan, y menos a quienes se meten con Pandora."
   Pandora.
   El nombre me resonó con fuerza y un escalofrío que no sentí como mío me recorrió.
   -S...-.
   -El auto que les llamamos ya debe estar esperando en la salida. Vamos tarde para el siguiente tren marítimo, hay que darnos prisa.
   -Serio -la chica lo miró directamente y pude ver el placer que eso le causaba-, ¿podrías dejarlos descansar?
   -¡Pero señorita-!
   -Vigila desde un lugar donde no podamos verte.
   -Desde un lugar donde no puedan verme.
   -Esta bien.
   Él había cambiado la condición y ella nos había permitido entenderlo. Aún con cierta renuencia, se marchó dando una mirada hacia atrás. Hacia mi hermana.
   -¿Quieren sentarse? -sus movimientos ahora eran mas informales, aunque no menos controlados.
   -Hey -Char aceptó su oferta y se sentaron una al lado de la otra. Me imagine que debían de tener más o menos la misma edad-, ¿me juras que eres la misma Yanahisawa? Hay una pregunta que solo puedo hacerte a ti.
   -Lo juro.
   Mi hermana me miró un segundo antes de hablar.
   -¿Cómo le hiciste para superar el perder a tus padres?
   La primera cara humana que le vi fue cuando escucho aquello. Su sonrisa se encogió, dejó caer los párpados y perdió parte de su brillo. Una brisa no-natural comenzó a soplar, pero se detuvo a medio suspiro, desvaneciéndose.
   -Yo... tenía responsabilidades -empezó con voz neutra-. Aquí nunca eres demasiado joven para dirigir, si de por si nuestra raza madura antes, se dice que la gente de Zelja madura todavía más rápido, mas bien es que no eres lo suficientemente capaz. La empresa estaba en un gran apogeo y la familia dependía casi en su totalidad de ella, aparte de miles de otras gentes. Amaba mi vida, no podía dejarla morir sin hacer lo necesario.
   -¡Sí, pero...! Digo, tenías 5 años y ellos ni siquiera estaban... muertos. -fue bajando el volumen de su voz y enrojeciendo al darse cuenta de lo que estaba haciendo. La chica ya no la miraba ni sonreían, parecía perdida en sus pensamientos mientras frotaba entre su pulgar e índice una joya que llevaba colgada.
   -Lo siento...
   -Tuve suerte -se recuperó-, no estaba sola. Mis hermanas y mis amigos, fue gracias a ellos que conseguí lo que era necesario.
   -Pero yo estoy perdiendo eso. A mis padres, a mis amigos... -otra vez comenzaba a llorar y nos hubiera sacado de ahí si no la hubiera abrazado.
   -Pero no estas sola, lo sabes.
   Una ola de energía diferente cayó sobre el lugar. Era fresco, era cálido, era tranquilo y lleno de poder. Creí poder ponerme a dormir, justo como lo estaba haciendo Charity, o bailar mientras volara.
   Me senté al otro lado de mi hermana, y con gran delicadeza, sin despertarla, la recargó en mi hombro. La miré por primera vez directamente a los ojos.
   Eran puros, sensatos, amables. Había visto alguna vez una piedra del mismo color púrpura: la amatista.
   Ahora también podía identificar que toda la energía del lugar provenía de ella. No, ahora ella me permitía notarlo. Su magia era inmensa, como la de un adulto, y tenía gran precisión y versatilidad.
   El silencio nunca se tornó incómodo, me dejaba pensar. Y cuando decidí que le iba a decir, ella me contemplaba con gran paciencia.
   -Di algo que haga que me quede.
   -No. Por dos razones: no lo necesitas, y no será bueno si lo haces.
   Me miraba decidida, pero yo lo estaba todavía más. Tenía que quedarme, pero no podía hacerlo solo porque sí y lo único que se me ocurría eran tonterías.
   De repente su expresión cambió, dejando atrás la seriedad y la melancolía. Su sonrisa fue absolutamente sincera y su brillo no tuvo nada que ver con la magia. Con una palmadita en la espalda liberó a mi hermana de su sueño y se encaminó hacia la entrada norte, la base del pentágono.
   Cuando ya estaba a unos cuantos pasos, las puertas se abrieron y de ahí se presentó un chico más alto que ella, más bajo que yo, de cabello negro con un tono azulado, ojos color cobre. Sin una palabra se tomaron de las manos y el la estrechó contra sí. Su trato me hizo verla de forma diferente. Ella no era una... niña.
   Algo me hizo levantarme e ignorar a mi hermana cuando me llamó. Caminé pisando fuerte siguiendo el repentino impulso.
   La separé de ese chico y la acerque a mí, rodeando su cuello con un único brazo y acercando mi rostro junto al de ella, con una gran sonrisa y confianza.
   -¿Sabes algo? Tienes razón, me quedaré. -y le planté un beso en la mejilla.
   "Solo fue un beso como muchos otros que he dado, no imaginé que fueran a reaccionar así", fue lo que le dije más adelante a Char. Aunque no era del todo cierto.
   La expresión sorprendida de ella, la enojada de él, la ofendida de Charity y el viento frío que trajo con el a media docena de guardias, ninguna me sorprendió lo bastante para que se dejara ver en mi sonrisa. Creo que más bien pareció divertirme.
   -Danika, ¿nos presentas? -el chico volvió a mostrarse tranquilo y sonreía cortésmente, pero sus ojos me dijeron que no le agradaba en lo más mínimo.
   -Él es Reino, ella es Charity, son hermanos y recién llegaron junto con su padre. Este chico -se libró de mi abrazo y se coloco al lado de él-, es Kin Arevalo, mi mejor y de infancia amigo.
   -Hola. Puedes llamarme Char, así me llamaban mis amigos. -me sorprendí cuando mi hermana se mostró tan efusiva de repente. Le estrechó la mano al chico y los guardias comenzaron a incitarnos para que regresáramos.
   -¡Danika, muchas gracias! -le alcanzó a decir antes de que desapareciéramos por la puerta de vidrio polarizado.
   Danika.
   Procuré grabarme a fuego su nombre.

   -Preocupaste mucho a Serio. Él pensó que ya estabas dando por sentado tu des-candidatura a Pandora
   -Ellos dos no saben nada, son los que más están sufriendo con todo esto.
   -Sabes lo fiel que te es, procura no preocuparlo más de lo que ya está con el Debate de los Descendientes.
   -De todos modos, yo esperaba convencerlos de irse. Pero al parecer mi propósito no era ese. Cuando estuvieron frente a mí ya no hubo otro camino más que el que regresaran. 
   -¿Él te dijo algo? ¿O fue ella?
   -Me preguntó sobre mi pasado, como me sobrepuse. Quería que la consolara, y la mandé a dormir sin ningún sueño y asegurándole secretamente que no la dejaría quedarse sola.
   -¿Estas bien?
   -No... no lo estoy.
   Era imposible mentirle, y nunca se le hubiera ocurrido hacerlo. Kin era para Danika la persona que la hacía más feliz y que conocía todas sus expresiones y estados. Otro punto bueno era que no necesitaba decirle en voz alta la vena profunda que esa chica había tocado...
   Removió con incomodidad el anillo hecho a la medida de su dedo meñique izquierdo, sintiendo que algo se removía muy dentro de ella.


La imaginación es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"