jueves, 29 de septiembre de 2011

Reencarnaciones... (00)

Historia 00-. La transferencia...

   El día que transfirieron a mi papá fue un día como cualquier otro.
   Regresaba a casa una tarde de sábado después de haber pasado el día con mis amigos y mi novia, chica coqueta que se creía más sexy de lo que en realidad era.
   Mis padres se encontraban tensos en la sala cuando entre. Mi madre se paseaba por todo el lugar revolviendo entre cajones, sacando y metiendo otra vez cosas que no tenían nada que hacer la una con la otra mientras murmuraba cosas sin aparente sentido. Su cabello rojizo naranja ondeaba a su alrededor con algo de vida al son de las velas de la habitación, que se encontraban prendidas pese a que todavía había suficiente luz.
   Mi papá estaba unicamente sentado en el sillón de espaldas a mí, tieso como una roca.
   Cuando los salude ambos se estremecieron pero ninguno me miró, solo se sentaron en el sillón de dos plazas.
   -Llama a tu hermana Reino.
   Me molestó un poco el hecho de que no me respondieran, sin embargo lo dejé pasar por el ambiente que ya había.
   Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de mi hermana ubicada en medio del pasillo.
   -Charity, voy a entrar. -no espere su respuesta y abrí la puerta con un pequeño empujón.
   El cuarto era como el de cualquier otra chica de 12 años. La cama toda deshecha con un edredón de estampado rosa chillón, cosméticos, dibujos de labios y flores. Encima de ella revista de chismes y un reproductor mp3.
   Ropa apenas usada tirada por toda la habitación, su escritorio tenía todas sus cosas de la escuela desparramadas.
   Oía la regadera desde una esquina de cuarto y su voz tentando quien acababa de entrar.
   -¿Rei?
   -Char, mamá y papá quieren verte abajo.
   -Bajó en cinco minutos.
   Me di vuelta sin intercambiar más palabras y regrese por donde había venido. En el camino me fije en la puerta siempre cerrada que se encontraba al lado de la habitación de mis padres.
   Era imposible para nadie más que mi padre abrirla. Tenía un muro de aire invisible que nos impedía tocarlo y alertaba a su encantante si alguien intentaba forzarla.
   Me preguntaba que era aquello que mi padre protegía tan desesperadamente hasta de su propia familia, aunque no me moría de la curiosidad.
   Fuera lo que fuera, no lo consideraba la gran cosa. Lo más probable es que mantuviera lo que había detrás de la puerta como misterio gracias a la emoción o el placer que ese secreto podía ocasionarle. No podía imaginarme a mi aburrido y jovial padre como "titiritero" o algo más peligroso.
   Un estruendo y un grito me sorprendieron viniendo desde la planta baja y cuando llegue encontré a mi madre estrangulado a mi padre.
   -¡Mamá!
   Pequeñas flamas flotaban alrededor de la habitación, disminuyendo y aumentando su tamaño al ritmo de la respiración rápida de mi madre a la cual tome de los hombros y aleje de su esposo.
   La senté en el sillón y con todavía sujetándole de un brazo, le tape los ojos y permití que se calmara.
   En todo ese jaleo Charity había bajado corriendo completamente seca y sin zapatos.
   Se parecía a nuestra mamá, con su cabello del mismo color, corto, rebelde y ondulado. Ella y yo compartíamos la piel morena y ojos azul rey, solo que mi cabello era rubio. Ninguno tenía característica alguna de nuestro padre, blanco, cabello negro y rizado.
   -¿Que pasó? -se fijó en papá y en mí calmando a mamá.
   -Tenemos que decirles algo.
   Su voz sonaba ronca y rasposa. Al voltear  para verlo noté que tenía quemaduras como dedos en el cuello y me quede estupefacto. Parecía como si mi mamá realmente hubiera querido matarlo.
   La flamas del lugar desaparecieron dejando la habitación sumida en una leve oscuridad. Aparte ambas manos de mi mamá. Los mismos ojos azules que los míos me miraba tristes y suplicantes, para después ocultarse entre sus manos mientras lloraba de forma desconsolada.
   -Nos mudaremos. -mi papá solo la ignoro y se sentó a su lado prendiendo un cigarrillo sin utilizar encendedor.
   -Sea por la razón que sea, no parece una buena idea. -reclamé, todavía mirando a mi madre.
   -Son ordenes de mi trabajo, no tengo opción.
   -¡Entonces renuncia! -me enfurecía que viera a mi madre en ese estado y hablara tan tranquilo. A donde íbamos no podía ser un buen lugar si arruinaba nuestras vidas.
   Él y yo nos miramos fijamente el uno al otro. No tenía la serenidad de siempre, hubiera jurado que se estaba también forzando a tomar esa decisión y al pensar en eso me calme.
   -Conseguirías otro trabajo. Esta bien si tenemos que perder algunas cosas, pero... -mi padre solo negó con la cabeza- ¡¿Entonces qué?! ¡Nos estás dejando sin opciones! Si lo único que pasa es que estas siendo terco te aviso que mejor ya le pares. ¡Solo mírala! -dije señalando a su mujer, que se puso a llorar con mayor fuerza.
   Por unos momentos se quedo en silencio como pensándolo, pero al final volvió a mirarme, con el miedo claramente marcado en su faz.
   -No puedo...
   Sonaba a súplica, pero yo quedaba cada vez más confundido. Mi mamá se lanzó a su pecho y él le acarició la cabeza.
   Me pasee por la sala tratando de aclarar todo esto por mi mismo, pero unicamente así no podía. Mi hermana se quedó sentada en las escaleras sin decir nada y mi veía pasear. Ella nunca tomaba la iniciativa en algo, sabía que tenía muchas dudas pero no las decía. 
   Estaba asustada, pero la muy cobarde prefería quedarse al margen aún si esto destruía nuestro hogar.
   -Bien. Entonces, ¿a donde se supone que nos iríamos?
   -Zelja.
   Tonterías. Eso era imposible. Me les quede mirando para ver si les descubría en la broma, pero ambos seguían tan serios como antes. Seguí esperando pero las cosas no cambiaron, y mi incredulidad se convirtió en furia.
   -¡¿Están locos?! ¡¿Solo por eso se han puesto así?! ¡Pensé que nos mandaban a nuestro fin, no a la tierra prometida!
   -¡No lo entiendes! ¡No sabes nada se Zelja! ¡Puede ser nuestro fin en ese lugar! -mi madre me grito y su cara resultaba increíble con todo el maquillaje corrido y el pelo despeinado por las lágrimas, pero no me deje intimidar ya que estaba harto de tanto dramatismo. Al contrario, su apariencia solo me hizo elevar el tono de voz.
   -¡Es Zelja! ¡Es prácticamente un ascenso el que hayan mandando a papá allá! Ese lugar es nuestra tierra más antigua! ¿Y lo consideran desgracia?
   -¡Aparte de eso! -mi madre se paró de su lugar y se me acercó un paso- ¿Conoces algo más de Zelja aparte de eso? Tendrán todo el honor, título y la gloria de nuestra raza, pero aún entre nosotros apenas se conoce algo de ese país. Son muy severos en cuanto a costumbres y tratos se refiere, y como son tan poderosos pueden hacer lo que les plazca. Ese país... es muy extraño ¡muy peligroso!
   Salió de la casa sin decirnos más y yo me quede mudo. Mi madre, siempre tan pulcra y educada, estaba hecha un asco y salía a la calle después de gritar toda esa sarta de tonterías. En mis 17 años de vida, nunca la había visto así.
   -Tu madre ya conoce de Zelja, pero como muchos otros que han vivido en ese país, se siente incómoda al hablar de ellos.
   -¿Incómoda? ¡Eso no es estar incómoda! ¡Es estar loca! 
   -¡No llames a tu madre loca! -me callé y deje que continuara hablando- Ella observó un suceso muy triste en Zelja. Fui en ese país donde perdió a toda su familia.
   Sabía que yo no tenía abuelos maternos porque fueron asesinados cuándo mi madre era joven, pero por consideración nunca había preguntado cómo ni cuándo. Comenzaba a entender que ese no fuera un lugar agradable para mi madre, pero que se pusiera así me hacía pensar que debía de asistir a un psicólogo.
   -Se metieron con una tradición suya y para detenerlos, algunas gentes extremistas trataron de darle un mensaje al mundo. Claro que el gobierno no dejó saber ese mensaje y lo encubrió, algo así hubiera roto pilares para nosotros muy importantes, pero los que saben la verdad estoy seguro que no desean recordarlo. Que hicieran tal cosa... -mi padre aplasto el cigarrillo con sus manos y dejó caer los restos en la alfombra.
   -Solo por una tradición ¿ellos los mataron? -ahora tenía sentido el terror y la tensión de mi madre, y eso que dijera que era un país muy peligroso.
   -Si tratáramos de ser justos, la familia de tu madre se metió con una de las más importantes en las cuales se alzaba la ciudad. Tengo entendido que no mucho después de aquello esa tradición se disolvió, pero todavía tienen el mismo carácter. Capaces de hacer todo por aquello que aman.
   Me quede pensando y miré a mi padre sospechando algo.
   -Entonces, si mi mamá pasó por todo eso en Zelja, ¿por qué no eres capaz de negarte en tu trabajo? Aún si te despiden, si amarás a mamá no te importaría ¿o crees que podrán seguir igual en un matrimonio a larga distancia?
   Se quedó callado sin mirarme. Cuando por fin habló lo volvía a hacer con resignación.
   -Ya he dicho que no puedo. Esta gente también es muy peligrosa...
   -Es solo una compañía de teléfono ¿no? ¿Qué tan peligrosa puede ser?
   Pero solo se paró de su asiento y después de subir las escaleras sentí que bajaba la barrera de su armario y escuche como se encerraba en el.
   -Hermano, ¿que va a pasar ahora?
   Aunque fuera cobarde, sabía hacer buenas preguntas.
   Era verdad. Aunque el porque tenían tanto miedo de ir a Zelja hubiera sido resuelto, todavía no sabíamos que iba a pasar. Al parecer nuestro padre no estaba dispuesto a contarnos el porque no renunciaba y no había forma inmediata de convencer a mamá, ni siquiera sabía si a largo plazo. 
   Mire a mi hermana que jugaba con su cabello. El único al que parecía importarle la situación en sí era a mí. Nadie parecía pensar en lo que realmente se iba a avecinar. Mi mamá perdida en su terror, mi papá con sus secretos y Charity prefería hacerse la que no sabía nada.
   Me acosté en el sillón para descansar un poco mis ojos y cuando me di cuenta, ya me había dormido.
 
   En la semana siguiente, mi mamá estuvo saliendo y entrando de casa. Algunas veces nos hizo una pequeña comida y limpiaba algo la casa, pero o dejaba las cosas a medio hacer o deshacía mas que arreglaba. Llegó tarde por las noches todo ese tiempo, yo me quedaba despierto esperándola.
   Mi padre trato varias veces de hablar con ella, pero creo que se hacía la demente o verdaderamente estaba perdiendo la cordura. El caso es que una noche mi papá perdió el control y ambos empezaron a gritarse.
   Oía a mi mamá llorar mientras le preguntaba con desesperación como pudo haber hecho eso, como pudo poner a la familia en tal peligro y él respondía que ya no había forma de volver atrás y la necesitaba para poder seguir adelante en esta situación.
   -Entonces supongo que todos nos vendremos abajo. No pienso volver a ese lugar, Efrain. Te amo, y sabes que amo más que a cualquier otra cosa a nuestros hijos, ¡pero no puedo volver ahí! Si descubren quien soy ¡me mataran! Ellos no olvidan, y menos a quienes se meten con Pandora.
   -¿Pero por tu miedo dejarás a tus amados hijos?
   -Están mas seguros lejos de mí, si aún así insistes en ir.
   -Narsha, por favor... Te lo suplico...
   -Se acabó Efrain. Yo decidí olvidar todo cuándo escape de Zelja, pero tú... ¡prácticamente eres uno de ellos! No puedo más... no puedo, lo siento.
   La puerta de la casa se cerró con un click que apenas me resulto audible y nunca más volví a sentir la presencia de mi madre.

   A la mañana siguiente estábamos de camino a Zelja.


La imaginación es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"