miércoles, 17 de agosto de 2011

Reencarnaciones (1)

Recuerdo 1-. La última niñez...

  
  Él no se enamoro de Pandora. No se enamoro de la Diosa Verdadera ni de la Perfecta. Se enamoro de sus lagrimas, de su alma... de Danika.

  -¡Kin! ¡Kiin! ¿Donde estas? ¡Kiiin!
  -No quiero... no quiero que me lleven.
  Trataba de que sus pasitos resonaran lo menos posible en el asfalto de la calle. Le costaba respirar pero no quería detenerse. Si se detenía entonces lo encerrarían para siempre en esa casa tan extraña con su hermano.
  No. Antes de que eso pasara, escaparía y encontraría una forma de liberar a su hermano también despues. Él no quería vivir con dos personas que los habían comprado sin decirles nada y que los separaron de la gente que se había convertido en su familia.
  ¡No! Prefería quedarse solo a que todo eso pasara.
  Siguio corriendo tan rapido como podía, pero cada vez oía mas cerca a la "señora buho", esa que lo había sacado del orfanato.
  Cruzó una calle llena de adultos que lo empujaban y apenas lo dejaban respirar cuando pasaba entre ellos. Se escondio en una tienda y cuando la vio pasar salio inmediatamente y camino en la dirección contraria. Corrio y corrio, hasta dejar atras a todas las personas, a todos los adultos que solo lo ignoraban. Y llego a un lugar desierto.
  En esa calle no había nadie. El viento despeino su cabello café oscuro y le permitio oír la suplica de la niña.
  -Mamá... mamá... -entre sollozos la misma palabra se repetía una y otra vez. Resonaba en todo el lugar pero el niño no veía a nadie.
  -¿Don... donde... mamá? Mamá...
  -¡Heeey! -grito el niño, pero no recibio respuesta alguna. Los sollozos se calmaron por unos momentos pero volvieron a oírse mas fuertes que antes.
  Kin no podía soportarlo. Él tambien quería llorar con solo escuchar tal llanto. La busco mirando a traves de las ventanas de las casas y entre los arboles del bosque que se extendía y ocupaba todo un lado de la calle.
  Entre mas avanzaba más claro se hacía la suplica de la pequeña. Lloraba por su madre, se preguntaba donde estaba. Kin tenía miedo de que la niña se hubiera perdido entre el bosque, si era así entonces tal vez no la pudiera encontrar, y si la encontraba lo más seguro es que él también se perdiera.
  Cuando iba a regresar vio a lo lejos una enorme reja que se alzaba por sobre todas las copas de los arboles. Esa reja daba el acceso a un pasillo de marmól donde, un poco mas adentro, lloraba en el suelo una niña de 6 o 7 años, probablemente su misma edad, de espaldas a la reja.
  Pero no pudo decirle nada cuando por fin la encontro. La niña se sentía sola, pero él pensaba que prefería eso a tener que vivir con la señora buhó.
  Era una niña muy bonita. Tenía un cabello muy largo que así hincada llegaba hasta el suelo, era muy brillante y se veía sedoso, de color castaño. Llevaba un vestido ligero de volantes con algunas flores de colores pastel. Y flotaba.
  El vestido flotaba a apenas un centimetro del suelo como si fuera natural, pero cuando Kin lo noto sintio asombro... y tristeza.
  -Oye, ¿tú eres una Servidora del aire? ¿Cuantos años tienes? Yo me llamo Kin y tengo 7 años.
  -¿Eh? -la pequeña se volteo y Kin se quedo sin palabras.
  Los ojos de esa niña eran de un brillante amatista. El violeta mas hermoso que jamas hubiera visto.
  -Yo- yo soy Kin ¿y tú?
  -Mi nombre es Danika -sonrio, pero no se veía feliz. Se levanto y el aire dejo en paz al vestido-. Disculpa, pero ¿como has podido entrar aqui?
  -¿Eh? -Kin estaba algo aturdido por las acciones de la chica. Todo en ella demostraba el mas absoluto refinamiento. Desde como había cruzado sus manos hasta el sujetarse suavemente la barbilla.
  -¿Como has entrado a este lugar?
  -Ah, bueno... -tuvo que bajar la vista al suelo porque sus ojos lo distraían mucho-, yo... oí a alguien por aqui, la reja estaba abierta y... este...
  Comparado con ella, él se sentía muy grosero y fuera de lugar, comenzaba a notar que estaba en una propiedad en la cual la gente normal tiene prohibido el paso, y temía que lo fueran a regañar por eso.
  -No, me refiero a que... ¡oh, por dios! ¡La barrera! -de repente la chica se cubrio la boca con sus manitas y se mostro preocupada- Lo más probable es que todos ya me esten buscando preocupados. -parecía muy nerviosa y miraba alternadamente la salida y el interior del lugar, decidiendo que hacer primero: si levantar la barrera o volver a la mansión.
  No quería volver adentro. Lo más probable es que se dieran cuenta de que había estado llorando, y ella no debía llorar, la prueba era ese niño.
  Ese niño no habría podido entrar si ella no se hubiera descuidado y bajado la guardia, si ella no se hubiera  puesto a llorar. Era verdad. Se recordo que no había tiempo para desperdiciar en debilidades, ahora ella era quien debía proteger a la Familia Yanahisawa y no podía desfallecer por nada del mundo.
  Por nada... 
  -Hey, ¿ya te encuentras mejor?
  -¿Perdón?
  -Es que... yo, bueno, me preguntaba... si ya estabas, ya sabes... ¿mejor? -Kin era un niño muy timido, y no creía correcto mencionar que ella estaba llorando. No veía a esa niña como una igual, como a cualquier otra niña de 7 años. Era mucho mas madura, tal vez tanto como un adulto, y a un adulto no le gusta que lo vean llorar.
  -Ah, sí. Muchas gracias por tu preocupación.
  Pero a cualquiera le hubieran sabido a mentira esas palabras. Eso lo enfado mucho.
  Ok. No eran amigos ni nada, pero odiaba las mentiras.
  -No mientas.
  -¿Eh?
  -¿Estas perdida? ¿Te duele algo?
  -No, nada...
  Por un momento, el rostro de Danika y Kin, ambos se sonrojaron cuando sus miradas se cruzaron. No sabían que mas decir, pero las palabras no resultaron necesarias, porque de repente solo les bastaba con la presencia del otro para que se sintieran tranquilas... para que fueran felices.
  -Disculpa...
  -¿Mm?
  -¡Kiin! Kiiin, regresa, por favor. ¡Kiiin! -la voz de la mujer buho resono a lo lejos pero lo suficientemente cerca para poner nervioso a Kin de que pudiera atraparlo.
  -Oh, no.
  -¿Quien es?
  -Una mujer malvada. Estoy huyendo de ella, ¿puedes esconderme?
  -¿Por que huyes? -no sentia ninguna presencia oscura viniendo de la direccion de donde oía la voz, aunque tal vez algo transtornada, pero...
  -No quiero que ella me lleve, asi que-
  -¿Por... qué? -cuando notó la diferencia, le dolio. La lastimo en lo mas profundo de su alma que ese niño estuviera huyendo de la mujer. Comenzó a llorar mientras miraba a la puerta esperando que en cualquier momento apareciera.
  -Yo... ¡yo no quiero estar con ella! ¡De repente quiere sacarme a mí y a mi hermano del orfanato para llevarnos a una casa diferente!
  -Vete.
  -¿Qué?
  -¡Vete! -le empujo hacia la entrada con las lagrimas recorriendo todo su rostro- ¡Esa señora en serio esta preocupada por ti, te esta buscando y tú...! ¡Y todavía tú...!
  -¡¿Por qué?! ¡Yo no la quiero! Ella me sacó de mi casa sin preguntarme nada, ¡prefiero estar solo a irme con ella!
  Kin se dio cuenta muy tarde de sus palabras.
  El susurro de los arboles se hizo casi audible, el zumbido de la tierra levanto una pequeña capa de polvo, la temperatura subio un grado, la humedad se impregno en sus ropas... Kin hubiera jurado que de repente los elementos se levantaron de su sueño. Pero era solo una niña.
  Esa niña de ojos amatistas... ¿que clase de Servidora era?
  -¡Eres un tonto! ¡¿Que prefieres estar solo?! ¡¿Sabes lo que es estar solo?! ¡Pense que los huerfanos deseaban alguien a quien llamar papá y mamá, que querían un hogar donde los cuidara y los amaran! ¡¿Entonces por qué-?! -de repente le costaba trabajo seguir. Recordar sus rostros llorosos, el shock que resulto para ellas...- ¡¿Por qué tienen que sufrir tanto?!
  Nunca tuvieron la oportunidad de llamarlo "papá", pese a que para ella fue el mas amoroso de todos. Nunca pudieron acercarse para que pudieran recbir verdaderamente algo del amor y de una madre...  Y para empeorarlo, ahora tenían que sufrir con una culpa injustificada.
  -Pe-perdona... -la vio llorar, sintio como toda la presion desaparecio y la abrazo.
  Dejo que llorara en su hombro, y de algun modo sirvio para que su miedo hacia ella desapareciera. 
  -No tienes que extrañar a tu mamá, porque te prometo que desde ahora yo estare a tu lado ¿esta bien?- La alejo un poco para poder mirarla a los ojos.
  -Kin...-por un momento, sintio que querría seguir llorando, pero era una emocion totalmente diferente a la anterior. Lo que había dicho Kin le decía más de lo él mismo podía imaginarse.
  Era verdad. Ella extrañaba a su madre. Hace un momento no lloraba por qué su madre las hubiera abandonado a las tres y a toda la familia, lloraba porque la había abandonado... a ella.
  Lloraba porque la extrañaba. Ella y solo ella. Lloro en el hombro de Kin y a cada lágrima se sentía mas ligera y con la capacidad de poder sonreir al siguiente momento. Por primera vez en su memoria, lloraba de forma egoísta por sus propios sentimientos y por los de nadie más.
  Los adultos llegaron poco a poco. Primero los sirvientes de la casa de Danika y después la madre adoptiva de Kin. 
  Danika se limpio las lagrimas y procuro recuperar la compustura antes de que pudieran verla. Todavía no olvidaba su responsabilidad, aunque ahora creía poder cargarla con un nuevo animo.
  -Kin.
  Danika lo llamó antes de que se fuera. Sus familias ya se habían presentado y Kin se había enterado de que Danika no era otra niña más realmente. Era la futura sucesora de una de las familias mas influyentes en todo Sanje: "Yanahisawa". Penso que no podría volverla a ver, hasta que ella se separo de sus guardaespaldas y se apresuro a despedirlo.
  -Kin, quisiera darte esto. -le entrego una cajita muy pequeña forrada de cuera donde guardada estaba una gota de cristal mas grande de los usual.
  -¿Que es esto?
  -Es una pareja -de su cuello colgaba una cadena que llevaba la misma gotita-. Es el único recuerdo que tengo de mi padre y aún no se lo que significa, pero espero que estes conmigo para cuando logre descubrirlo.
  Ni Kin ni Danika entendian muy bien lo que habian hecho en ese momento, pero los adultos ahí se quedaron impactados ante la acción de la niña.
  Esos collares tenian en realidad la forma de lagrimas, que al unirse formaban un corazón. Era una joya común para el compromiso, y tienen una cualidad especial: Si pasas 11 años con él, se volvera magnetico hacia su pareja si realmente sus auras son la una para la otra.
  En ese momento fue solo una promesa de niños de volverse a ver otra vez, nunca imaginaron que serian tan cercanos a su sigficado...

" ¿Te has dado cuenta como un corazón son como dos lágrimas al revés? "

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"