sábado, 20 de agosto de 2011

Alter Ego (3)

Tercer capítulo-. Ese chico otra vez...

  Casi caigo.
" ¿Hadita? "
  Ah.¿Que fue eso?
  -¿Qué?
  Él no había dicho nada, pero estaba segura de haber oído la voz de un chico hace un momento. Voltee a mi alrededor pero solo la gente se nos quedaba mirando extrañados.
  Y era extraño. Ni siquiera me importo.
  -¿Quién...? -volví a preguntar, pero simplemente las palabras no salían.
  Tuve miedo. Mucho miedo de volver a oír eso, miedo de preguntar sobre eso. Yo solo sentí que si insistía algo malo me iba a pensar. Solo la posibilidad de descubrirlo me asustaba en grande y no podía comprender el porque.
  -Yo... -no podía pensar en nada, mi mente estaba en blanco y daba vueltas en medio de la nada-, mejor me voy.
  -Oye...
  -Liliana, por favor no me temas.
  Iba a volverme loca. Ya estaba loca y quería deshacerme de todos esos sentimientos que embargaban mi cabeza. Sentí que echarme a dormir no era la solución. Estaba ansiosa, frustrada, confundida, alterada...
  "Por favor basta"
  Continue caminando sin mirar el camino ni prestar atención a nada mas. De repente estaba detenida mirando a mi espalda donde estaba un chico sorprendido con la mano en medio del aire. Él me había tomado suavemente del hombro, pero yo solte un grito y lo aparte de un manotazo.
  "Basta... ¡basta! Esto nunca me había pasado antes"
  Yo simplemente me deje caer al suelo de rodillas y llorando en silencio. No podía pensar... no sabía porque estaba actuando así.
  Si usaba la parte racional de mi cerebro, ¿esta era de verdad una actitud normal? Digo, mi madre solamente estaba enferma. Muy grave, eso si, pero no estaba muerta como la de mucha gente ni agonizaba peor que otras. Me estaba volviendo loca por cosas que otra gente sabría manejar. Si no era eso, realmente estaba enferma y no podía hacer nada.
  Yo no quería eso. Yo no quería enfermarme y vivir bajo el cuidado de gente que no se preocupaba por mí, no quería depender de personas que si tuvieran la oportunidad me encerrarían en un hospital para que otra gente cargara con la responsabilidad de mí.
  Yo no quería morir solo siendo una carga para alguien más.
  -Oye... no puedes quedarte en medio de la acera. Entremos a alguna tienda o restaurante, ¿ok?
  Inclinado hacia mí y con una mirada de preocupación estaba ese chico extraño. Yo estaba conmovida por sus buenas acciones, pero a la vez, extremadamente confundida y con un gran miedo acechandome.
  "Él no", seguía repitiendome inconscientemente.
  Al mirarlo, solo con mirarlo sabía que era una persona amable y extrovertida, que le encanta estar con la gente y haciendo alguna actividad. Ambas veces que me lo había encontrado estaba solo, y aunque en la primera pudiera pasarlo por alto, esta vez me resultaba sospechoso. La posibilidad de que alguien se acercara, alguien apareciera...
  -¡Tristaaan!
  ... eran altas.
  Exactamente. Cuando volteó yo también mire hacia atras, de donde provenía la voz femenina que aparentemente acababa de gritar su nombre.
  Figura alta, delgada, cabello largo y ondulado, de un hermoso rubio oscuro que se balanceaba en una coleta detras de ella. Su fleco le llegaba a los hombros y le rodeaba su rostro. Tal chica venía buscando al chico que estaba en frente de mí para formar la pareja ideal. Por su amabilidad podía malinterpretarse y causar un conflicto. Por eso es que "él no".
  Las lágrimas se detuvieron y al volver a la realidad pude pensar con claridad cuál debía de ser mi siguiente paso. No importaba si no sabía que iba a hacer diez pasos mas adelante, dos pasos mas adelante. En realidad eso nunca me importo ¿verdad?
  -Al parecer te he estado molestando. Yo unicamente he roto hoy con mi novio y todavía estoy algo impactada, así que si fueras capaz de ignorar lo que paso el día de hoy, estoy segura de que nunca más te volveras a encontrar con este tipo de situaciones. Muchas gra-
  -¿Solo si prometo olvidarlo?
  -¿Eh? -yo me había parado ya y me estaba limpiando mi pantalon cuando otra vez sus palabras me desconcentraron.
  -No porque no vas a volver a llorar, sino porque yo unicamente lo ignorare. ¿Tratas de decirme que solo así esto no volvera a pasar?
  -Yo... yo no quise... -¿realmente... realmente mis palabras reflejaron algo así?
  Si yo lo pensaba, eso era lo que esperaba que sucediera, que unicamente me ignorara y nunca más tuviera nada que ver con mis dramas, pero yo crei... yo crei que mis palabras eran lo suficientes para que se alejara de mí. ¿Cómo pudo ver mis verdaderos sentimientos?
  -No puedo -me miraba fijamente, como si mas que no poder no estuviera dispuesto a hacerlo-. No puedo simplemente olvidar cuando alguien llora con tal expresión en su rostro.
  "Basta. Callate, por favor. Deja de decir todas esas cosas tan certeras, tan sinceras... Con esa mirada tan parecida a la de ella."
  Este día había sido agotador, ¿pues cuántas lagrimas había derramado solo desde la mañana hasta ese momento? Y todavía podía seguir llorando.
  Me puse a llorar una vez más con mayor fuerza y oculte mi rostro entre mis manos. Ese chico me llamó y me llamó, junto con su compañera que se había quedado callada hasta ese momento y ahora trataba de decirme algo para consolarme. Pero yo aunque quisiera no me podía detener.
  -Por favor, no vas a querer que la gente de vea llorar de esta forma ¿verdad? Entremos a un lugar, vamos.
  "¿Por qué? ¿Por qué sigues hablando de esa forma?"
  Había algo raro en sus palabras pero no podía decir el que. ¿Era su tono? Ciertamente sonaba algo extraño pero estaba en segundo plano en mi nivel de atención.
  -El no ha dicho "calmate" ni "no llores".
  Es verdad.
  Lo mire asombrada. Este chico no me había pedido que parara de llorar...
  -¿Por qué...?
  -¿Como que por qué? -me miro aliviado- Pues para que puedas tomarte el tiempo que quieras para tranquilizarte.
  -...
  Simplemente... no tuve palabras.
  -Ya pareces un poco mejor, pero creo que te vendría bien comer algo o por lo menos una bebida. Perdón si no es el caso, pero al menos entremos a un lugar para que puedas limpiarte la cara. Mica, ¿crees poderla ayudar con su cabello?
  -C-claro. Conozco un restaurante pequeño, y soy amiga del dueño asi que tal vez nos de algo gratis.
  -Ya lo veremos cuando lleguemos. ¿Quieres venir?
  Todavía me preguntaba, todavía se preocupaba por mí... No, eso no podía ser posible. Él debía ignorarme y pasar de mí. Yo no debería ser capaz de existir a su lado bajo ningun concepto. Gente tan diferente... nunca deberían tener contacto la una con la otra, o... habra problemas.
  -¿Por qué crees eso? ¿Qué te ha hecho pensar eso?
  "No lo se"
  Mas bien, si quería ser honesta conmigo misma, es que no quería saberlo. Era lo mismo que lo de hace rato. Tenía un miedo inexplicable, un miedo que me era tan común que había olvidado esa sensación...
  "Sí. Este miedo yo lo he sentido muchas veces."
  Antes era mas común. Todavía recuerdo que durante el año del divorcio de mis padres, el primer año de mis recuerdos, tambien me asustaba sin razón de mis compañeros y de la gente, más en esa epoca, y nunca pude encontrar la explicación.
  Esta mañana había sentido el mismo miedo sin motivo, pero habían pasado tantas cosas que lo olvide, y también hace mucho que no me pregunto el porque.
  Yo... entre todos mis pensamientos termine aceptando su invitación a ese restaurante. Volver a casa en mis condiciones me resultaba algo poco sensato y prefería perder un poco de tiempo en un lugar sentada, aunque no tenía mucho dinero y de cualquier modo sola no me atrevería a entrar a un lugar lo suficientemente decente para tener baño donde arreglarme.
  Fui caminando al lado de la chica que me observaba fijamente como si me estuviera analizando, pero a la vez se veía algo retraída y con cierto miedo.
  No había forma de culparla de todos modos. Yo era la unica que se había estado comportando raro todo este tiempo y ni siquiera me había presentado. Lo mas seguro es que ella no se atreviera en esta situación.
  El local de la chica era ciertamente pequeño y algo oscuro, tenía algunos clientes que nos miraron al pasar, nosotras directamente al baño y el chico a sentarse en una de las mesas. Lo mire antes de entrar, por suerte el estaba distraido pidiendo alguna orden, solo para tratar de que de ninguna forma olvidara su rostro. Estaba tan perturbada que no crei estarle prestando la correcta atención.
  Yo... no estaba lo correctamente agradecida.
  -Este... ¿me podrías decir tu nombre?
  -Liliana.
  -¿Conoces de algun lado a Tristan?
  -¿Se llama Tristan?
  -¿No lo conoces?
  -No. Me lo encontre en la mañana y me ayudo cuando me tropece sin querer. Me sorprendi mucho al volvermelo a encontrar esta tarde.
  -Ha de ser el destino ¿no?
  -Imposible. El destino es la voluntad del mundo, conformado por las personas, y estoy segura de que las personas no podrían querer que alguien como Tristan tenga algo que ver conmigo.
  -¿Por qué lo dices?
  -Digo, ¡somos como agua y aceite! Desde un kilometro de distancia puedes notar que somos muy diferentes.
  -Ser diferente no significa ser incompatible. Aparte, estoy segura que realmente no sabes de lo que estas hablando.
  -¿Por que-?
  -Abre los ojos.
  Hasta ese momento había permitido que ella me arreglara con los ojos cerrados. Me había dicho que mas qe solo limpiarme la cara, quería hacer bien su trabajo con un poco de maquillaje y me había prometido que no sería mas que toques ligeros y arreglarme algo el cabello.
  Cuando abrí los ojos por un momento no reconocí a la persona frente a mí.
  Pálida con un leve rubor en las mejillas y pomulos, sombra en los ojos tambien sonrosada, rimel en las pestañas y había disimulado en parte mis ojeras. Me cabello había sido peinado en media coleta de lado con un mechon en la frente suelto.
   Mi expresión era como de espanto, como si hubiera visto algo que me estaba prohibido... Cerre los ojos y baje la mirada, avergonzada de lo que había visto por alguna razón.
  -No llores -rio no en son de burla, sino en inocencia, sorprendida de que yo estuviera hasta ese punto de conmovida-, vas a hacer que se corra el maquillaje y no debemos de seguir hacer esperando a Tristán ¿verdad?
  Sinceramente, este maquillaje había sido una preciosa forma de devolverme el animo. Me pregunte si ella se había dado cuenta de lo mucho que había hecho hoy por mí... probablemente no. Tarareaba mientras guardaba en una bolsita los cosmeticos que había utilizado para mí. Era una buena chica, debía de ser popular en toda la escuela... al igual que él.
  El mundo de esas dos personas era muy diferente al mío. El chico llamado Tristán me había mostrado que había gente amable en este mundo, y esta chica me había mostrado la ventana a como sería mi yo de ese mundo, aunque esas personan no podían controlar la realidad y los sueños.
  Pero no podía aferrarme a ese mundo.
  Yo no era tan amable como Tristán ni podía maquillarme del modo en que lo hacia Mica. Yo era egoísta y mentirosa, así como en lugar de hacer sonreír a la gente con la magia de Mica la utilizaba para engañar y conseguir trabajo.
  Ellos y yo eramos simplemente diferentes...


La imaginación es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"