jueves, 14 de julio de 2011

Ojo de Gato (1)

Ojo de Gato                                        
_- Capitulo 1-_

A veces cuando miro el cielo de sangre al acostarme sobre la tierra caliente, todavía oigo la voz de mi madre contandome su fantasía preferida, tan hermosa como imposible.

"Hace mas de 500 años este era un mundo diferente. Era un mundo donde la gente era más debil a la vez que más fuerte. Las personas de ese entonces disfrutaban del sol y convivian bajo sus rayos, no los evitaban ni le temían cuando salían. Al contrario, la noche era cuando la gente se metía en sus hogares.
¿Sabes mi parte favorita de ese mundo? Eran las playas. ¡Imaginate una extensión de agua tal, que no alcances a ver el final! Y ahí podías quitarte casi toda la ropa para acostarte y dejar que la luz te deje la piel mas oscura, sin temor a morir calcinado."

Sonreía cuando me contaba todo eso y más, pero siempre se dormía a tiempo antes de que las fogatas se prendieran.
Tantas veces... ¡tantas veces quise gritarle que se detuviera! Que se olvidara de su mundo de ilusón y se concentrara en vivir.
Un mundo donde el agua caía del cielo, un mundo donde los árboles y el pasto crecían en cualquier parte y eran de color verde... ¡era totalmente imposible!
¿A donde se fueron sus preciados colores? ¿Donde estan sus esperanzas y sus sueños?

-Las fogatas se han apagado. Por favor diriganse hacia sus actividades.
La grabación vespertina resono desde la tierra. Al abrir los ojos me encontre con la realidad.
La realidad era un mundo de colores café y rojo, donde los edificios crujian con solo respirar y la mayoría apenas y soportaba a unas cuantas personas. Era un mundo formado de grietas, polvo, telarañas y desesperación.
La luz titilo un par de veces antes de iluminar la pequeña habitación en la que me encontraba. Aparte de mí, solo había un mini-refrigerador con la puerta zafada donde guardaba dos mudas de ropa y un dibujo.
En el dibujo aparecían las siluetas de mis padres, con lo esencial para que me ayudaran a recordar lo mas básico de su apariencia.
Mi madre tenía su cabello muy largo, tan largo que le llegaba a los tobillos y en las noches me cubría con el. Era de color gris y sus ojos eran de un negro opaco como el de la mayoria. El blanco de sus ojos siempre fue muy blanco, demasiado blanco para resultar normal.
Mi madre... era una mujer especial.
Las mujeres, por su bien no deberían quedar embarazadas pero lo hacen. Tal vez sea por la desdicha que sienten al vivir en este mundo, que tratan de encontrar algo de placer y se arriesgan a tal resultado.
Casi todas las mujeres que dan a luz mueren. Las que sobreviven no pueden moverse nunca más y tanto sus organos internos como musculos quedan en su mayor parte destrozados. Si viven, lo haran dependiendo de los cuidados de alguien más, pero muchas no lo soportan y si no son abandonadas piden ser asesinadas por su compañero.
Mi madre era admirada y adorada por todas las mujeres. No solo había sobrevivido, milagrosamente todavía podía andar. Fue la primera mujer en llegar con su bebé en brazos.
Pero ella... ella, con toda su fuerza y valor, murio por mi culpa...
-Mamá... -acaricie su imagen con mi sangre ardiendo por algo más que el clima.
Al lado de ella estaba mi padre.
Su cabello le llegaba a los hombros, de un negro grisaceo y manchado siempre en tierra. Sus ojos eran verdes, iguales a los míos. Era muy delgado y debil, nunca tuvo mucha fuerza asi que trabajar en las cuevas resultaba muy pesado.
Eso si, mientras que la resistencia y el poder los había heredado de mi madre, yo tenía la agilidad y la astucia de mi padre. Él le llevaba la contraria a mi madre cuando me contaba cosas malas de la fantasía, en esos momentos pensaba que tal vez, solo tal vez hubiera sido posible algo así.
Tenía los pies bien puestos sobre la tierra. Me enseño lo necesario para sobrevivir,  me educo para hacer lo que fuera necesario en cualquier situación, aún a costa de los demas humanos.
-Que bien me criaste ¿verdad?
Deje la foto con la mente en blanco.
Aunque hubiera sido lo que él quería, no estaba feliz. Nunca me perdonaría por haberlos abandonado, y viviría unicamente por dos razones: venganza y...
-Irina. I-ri-naaaa ¡ay!
-¡Adena! -abría la puerta con un brusco jalón y vi como una niña pequeña y de cabellera alborotada era llevada de la muñeca por un hombre que no paraba de jalarla hacia adelante.
-¡Dejala! -le aseste un golpe en la mano e inmediatamente tome a Adena entre mis brazos y nos aleje de esa abominación.
Su piel había resultado rasposa y oí el crack de sus huesos al romperse. Casi no tenía cabello, y caminaba mirando al techo. No despedía olor alguno y no tenía sensaciones o nociones de lo que pasaba a su alrededor.
Era un Demente.
-¿De donde llegó?
-No lo se. De repente me agarro, ni siquiera pude verlo llegar.
Adena seguía temblando mientras se frotaba el lugar donde la había tocado el demente. Yo también comenzaba a sentir el picor que el contacto con su piel nos causaba.
Este ya no era un lugar seguro.
-Vamonos. No hagas ningun ruido.
Antes de doblar la esquina miramos una vez más atras solo para asegurarnos de que no nos seguía. Se convulsionaba levemente y seguía arrastrando algo inexistente mientras su mano se agitaba por el movimiento, rota e inutil.
-No lo entiendo.
-¿Que no entiendes?
Ya estabamos fuera del edificio marchando entre una fila de gente que se desglosaba en varios caminos para que cada uno fuera hacia su respectiva actividad.
-¿Que hacía un demente en el edificio? ¿No tienen controlada a su población?
-Era un recién enloquecido. En las primeras etapas no piensan en nada, no tienen ni idea de lo que pasa. Probablemente cuando volvamos al edificio ya no estara ahí.
Le sonreí para tratar de parecer convencida, pero yo también tenía mis preocupaciones sobre ese asunto. Pero para mí eso no era lo más apremiante de todo ese asunto.
Que Adena fuera a buscarme a mi apartamento en un piso superior ya significaba que había problemas. Cuando la mire todavía parecía estar pensando en lo de hace unos momentos, y los mas probable es que me respondiera eso si le preguntaba, pero yo sabía que su ceño fruncido era por algo mucho más serio.
Pero no podía preguntarle. De todos modos ella me lo diría en el momento adecuado y todavía tenía que reunirme con unas chicas hoy para discutir sobre un encargo.
Mire a mi alrededor.
Adena y yo estabamos caminando en medio de un camino principal, pero ya estabamos llegando al final y se estaba despejando.
Como la tierra absorvía demasiado calor teniamos que caminar por ciertos caminos hechos con material especial para no quemarnos los pies, ya que la mayoria, yo entre ellos, vamos descalzos. Se dividen en varias ramas que te llevan sin muchos cruces hacia el lugar que te asignan cuando te graduas del "Edificio de Educacion".
Unas caminos estan practicamente al tope de su capacidad, pero en otros apenas y veras a tres o cinco personas en la lejanía. Mientras que puedes llegar a ver de todas las edades, tambien donde predomine cierto rango de edad como los que nos dirigimos al "Edificio de Adiestramiento", como prefiero llamarle porque en mi opinion somos las mascotas del gobierno.
-Irina... ¿no puedes olvidar el asunto de la venganza de tus padres?
-No. -respondi inmediatamente. Estaba acostumbrada a esa pregnta por parte suya, pero no a esa mirada.
Me estaba suplicando con sus ojos, y yo no iba a caer tan facilmente. Cuando se dio cuenta dio un suspiro y volvio a alzar la vista con la resolucion en sus ojos.

Fin del Capitulo 1.

 La imaginacion es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"