jueves, 28 de julio de 2011

Alter Ego (2)

Segundo capítulo-. Lágrimas involuntarias...

  Abrí la puerta lentamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Antes de entrar procure prestar atención para ver si alcanzaba a oír algun sonido que me diera la señal que necesitaba para darme cuenta si mi mamá estaba despierta y fuera de cama. Tal vez no le resultara una sorpresa encontrarme ahí, pero...
   Revise todas las habitaciones, las del segundo piso y la cocina para asegurarme de que no había nadie. Cuando me quede tranquila volví a la cocina para dejar la comida que había preparado en el refrigerador y refrescarme la cara.
  La habitación de mi madre se encontraba en el primer piso, al lado de la cocina y enfrente de un baño, aparte de que tenía acceso directo a la sala.
  Su habitación estaba a oscuras por las cortinas cerradas, las cuales ni siquiera me moleste en abrir. Me sente en una silla que habíamos colocado al lado de la cama cerca de la comoda.
  Dormía pacificamente sin hacer ruido y solo el movimiento de su respiración acompasada me indicaba que estaba bien, que todavía seguía conmigo.
  Su cabello era café oscuro, algo rizado en las puntas y dificíl de controlar por ser tan delgado y ligero. Como yo, era delgada y palida, aunque mas de lo normal por su enfermedad. Quise por un momento que abriera los ojos y me mirara con esos ojos castaños aun brillantes y puros. Pero eso estaría mal.
  Si abría los ojos me encontraría a mí frente a ella, en horas de escuela y aparte el primer día. Sus ojos se teñirían de preocupación y, aunque ella no quisiera demostrarlo, cansancio.
  -Quieres mucho a tu mamá, es algo muy hermoso.
  "No importa cuanto la quiera si no puedo demostrarselo. Solo le causo problemas y hago que se precupe, ¡me odio a mi misma por ser así!"
  No dijo nada y me decepcione en lo profundo de mi ser. Ella dijo que era parte de mí así que me conocía muy bien. Entonces obvio que no dijera nada porque sabía mejor que yo misma lo horrible de mi actitud.
  -No digo nada no porque no tenga nada que decir, si no porque apenas hoy he podido hablarte. No quiero excederme y causar problemas. Las cosas necesitan tomarse su tiempo, mas las cosas del corazón y la razón. Todavía tenemos mucho tiempo.
  Tonta.
  Tonta, tonta, tonta. ¿Por qué estaba llorando?
  Me limpie mis lágrimas con la manga de mi camisa y trate de suprimir mis sollozos pero por si acaso salí de la habitación de mi madre para no despertarla.
  -Desde hoy ten por seguro que siempre te acompañare y puedes contar conmigo para cuando necesites apoyo. No hay nada mejor que alguien que pueda entenderte y aconsejarte. ¡No hay nadie mejor que yo!
  Era una tonta. Era una completa tonta.
  Sus palabras seguían tocando lo más profundo de mí y me hacían llorar. Me sentía tan feliz que en ese momento olvide lo que ella era. Me decía lo que quería oír y su felicidad también se convertía en mi felicidad, todavía ajena, pero mi felicidad.
  -¿Merari?...
  Inmediatamente corrí a las escaleras espantada. Me quite los zapatos para que no resonaran contra el azulejo de estas y subir hasta donde pudiera observarla sin que me viera.
  -¿Derek?
  Lo oí seguir llamando a mis tios, creyendo que ellos eran los que estaban aquí. Cuando salio a la entrada de la habitacion pude verla desde arriba.
  Estaba muy debil, pude notar que se balanceaba ligeramente. Seguramente no había notado su fiebre por la oscuridad. Quise saltar de las escaleras y bajar hacia ella cuando le dio un ataque de tos que la obligo a sostenerse del marco de la puerta y arrodillarse en el suelo.
  Camino con esfuerzo hacia el baño y yo me hice para atras para que no me viera, pero quería tanto sostenerla... Oí como revolvía entre las medicinas y cuando se sirvio agua.
  Subi las escaleras en silencio para dirigirme a la habitación de mis tíos. Mi madre estaba peor y quería algo que me dijera desde cuando.
  La habitación de mis tíos se encontraba al final del pasillo. Revolví lo mas discretamente entre sus cajones, sabanas y armario, pero como sospechaba no encontre nada. Ellos no guardarían nada que sirviera para preocuparme, ellos me apartarían completamente de eso...
  -Sabes que no es eso. Lily...
  -Callate.
  -¿Eh?
  -¿Qué estoy haciendo? 
  -Lily...
  -De seguro que es por esto que ellos no me dicen nada. Yo... 
  En serio. ¿Que estaba haciendo? Estaba enferma. Yo también estaba severamente enferma como mi mamá, solamente que alucinaba y lo aceptaba como si nada. ¡Me estaba volviendo loca y era feliz!
  Oí como mi mamá cerraba alguna puerta y yo comencé a dirigirme a las escaleras.
  Todavía estaba a tiempo, todavía tenía tiempo...
  -¡Liliana no!
  Ya había tomado mi decisión. Tenía confianza en que esta voz desaparecería si solamente admitía que no era real. Solo tenía que ignorarla y con el tiempo dejaría de oírla.
  -¡Liliana no soy una enfermedad!
  "No la escuches, no la escuches, no la escuches..."
  -¡Lily!
  -¡Callate!
  Ya estaba saliendo cuando grite en voz alta sin querer. Cerre la puerta y corrí por la calle antes de que mi madre pudiera siquiera reaccionar. Tenía tantas ganas de llorar y no quería admitir la razón. Ella seguía gritando mi nombre pero yo solo quería que desapareciera. 
  A veces lograba esquivar a gente borrosa y otras chocaba con ellas. Sin detenerme seguía corriendo sin dirección, pero no tenía miedo de a donde me dirigía, solo quería escapar... escapar de ella y de mí, en realidad.
  Baje mi velocidad cuando ya casi me quedaba sin aliento. Camine hasta una parada de autobus y solo me sente tratando de soportar las lágrimas. 
  Todos mis pensamientos estaban equivocados, pero... pero... ¡no quería dejarlos! ¿Por que lo erroneo me hacia tan feliz? ¿Por que era tan terca al no querer renunciar a ellos?
  -Liliana...
  No.
  -Liliana, por favor.
  ¡No!
  -Aunque no quieras escucharme voy a hablar, y tú prestaras atención.
  No, no lo hare.
  -Liliana, hace un rato te dije que ya llevaba un tiempo cuidandote desde aqui dentro ¿verdad? Tú no quisiste preguntarme desde cúando y yo no creí necesario decirlo. Atinaste cuando supusiste que yo sabía lo de la llave y tus trabajos, junto con las mentiras y engaños, pero yo no se que te pasó. 
  Me sorprendí y me quede callada. Ella... tampoco sabía.
  -Un día de repente estaba sintiendo lo mismo que tú. Sabía lo minimo de mí, por eso tampoco de mí te puedo decir mucho, pero tenía como parte de mi naturaleza el ayudarte, de preocuparme por ti. No soy una enfermedad, solo quiero estar aqui para ti. Ojala pudieras decirme que te pasó.
  Ojala yo misma pudiera decirme que me pasó. Estaba harta. Harta de escuchar siempre a mi familia que yo era tan diferente, que había cambiado tanto, y que juzgaran a mi madre por eso...
>> -Me pregunto que le habra pasado a Liliana. Ultimamente esta muy callada y se le ve como deprimida.
      -No solo es eso. Al parecer Liliana tuvo problemas en el colegio y ya no quiere volver. Dice que la última vez que la recogio estaba llorando en el suelo al punto del desmayo.
      -¿La habran intimidado? ¿Y si alguien la ataco?
      -Ya la llevo al hospital y no hay signo de eso, fue a preguntar a la escuela y ellos tampoco saben nada, que hasta esa tarde ella seguía tan sonriente como siempre.
      -Tal vez sea un efecto de su divorcio.
      -No lo se. 
      -Jessica debería haberle prestado más atención sinceramente. Ves que en las vacaciones la dejaba sola en la casa e iba hasta muy tarde a recogerla a la escuela.
      -Se que el divorcio ha de ser duro, pero no tenía que descuidarla de esa forma.
      -Esas dos chicas ¿que vamos a hacer con ellas? Al parecer tendran que mudarse, Jess ya me pidio que las dejara quedarse en mi casa pero...
      -Ella tambien me pidio que la dejara quedarse con nosotros. Al parecer no tiene ahorros, me pregunto en que gastaba el dinero que le daban de su trabajo. <<
  Todos hablaban y hablaban, pero nadie quería de corazón ayudar a mi madre, todos lo hacían por obligación familiar. Tampoco querían cargar con la responsabilidad de una chica traumada y las llamadas de la escuela por mis ataques de nervios.
  -Liliana...
  -Basta. Yo en serio... en serio no quiero seguir recordando o de platicar esto contigo. De todos modos, eres solo una alucinación.
  Me di cuenta de lo sola que me sentía. Yo no podía hablar con nadie porque nunca había hecho amigos, no podía quejarme de mi familia con mi familia, no quería preocupar a mi madre, ni siquiera tenía dinero para asistir a un psicologo.
  Y me dolia decirme a mí todo eso... pero... era tan duro.
  -Oye ¿estas bien?
  "¿Por qué alguien me hablaría? No lo entiendo"
  No me pare a pensar en la persona que me había hablado y conteste antes de darme cuenta de quien era.
  -No te preocupes, yo estoy- ¡eres tú!
  Al alzar la vista me encontre con unos ojos ambár brillantes. Reconocí casi de inmediato al chico de esta mañana y quise escapar.
  "¡Controlate, controlate, controlate!"
  Tuve miedo de que por un momento mi miedo se hubiera visto reflejado en mi rostro y baje mi mirada ocultando mi rostro con mi cabello.
  -Estoy bien, no necesitas preocuparte.
  -Estas llorando.
  Toque mi rostro sorprendida de no haberlo notado hasta que el lo dijo. Lo mas probable es que llevara llorando desde que me sente hasta ese momento, y todavía lo hacía. No podía parar, no podía detenerlas por mas que las limpiara.
  -¿Algo salio mal?
  "¡Todo! ¡Todo salio mal! Pero no puedo decirtelo, eres solo un extraño."
  Aunque en realidad no importaba si era un extraño o un conocido.
  -No importa. Ya me tengo que ir.
  Quise marcharme sin mirar atras, pero sus siguientes palabras llamaron mi atención de forma que las lagrimas se detuvieron involuntariamente
  -No voy a juzgarte.
  -¿Qué? -lo mire soprendida, impactada por esa frase.
  -Una amiga me dijo que nadie tiene derecho a juzgar los problemas de otros, decidir si son grandes o si solo estan armando un drama por ello. Yo ni siquiera se tu nombre, tengo menos derecho que cualquier persona en el mundo para comenzar a burlarme de ti. Si es así, no necesitas contenerte conmigo.
  Yo... ¿en serio podía?
  Mire fijamente sus ojos. Tenían la misma luz que los ojos de mi madre. Puro, inocente. ¿Yo... podía confiar en alguien?

La imaginación es tan vista como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

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"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"