sábado, 2 de julio de 2011

Alter Ego (1)

Primer capítulo-. En mi interior…
  “¡Vamos, vamos Liliana! Estas bien, todo será diferente.”
  Pero no. Mis verdaderos pensamientos me golpearon con gran fuerza y quise llorar por el sentimiento de lo patetica que era. De lo que era siempre.
  Solo bastaba con una mirada para notarlo. No dejaba de temblar y mis piernas casi ni me sostenían, mi cara estaba palida por las nauseas que se volvían mas fuertes entre mas pasaba el tiempo.
  Pero quería ir, de verdad quería ir por una vez el primer día de clases.
  Mire la calle, aún era temprano pero ya veía a varias personas con sus hijos acompañándolos a la entrada. Todos se veían felices, o preocupados, pero nadie tenía terror… yo era la única tan patética como para estar temblando hasta el punto de no poder moverme del callejón donde me oculte.
  Era otra escuela, era otra ciudad… y aún así no podía evitar el escapar. Me deje caer en el suelo y esperar que las puertas cerraran, entonces podría irme a casa en paz.
  “Me pregunto si mi mamá me regañara o solo pondra una cara de decepción como otras veces. No le hable mucho durante mis vacaciones  por todos mis trabajos y no me atrevía a darle la cara sabiendo que la dejaría sola en esa casa... Pero más que nada, tenía miedo. Miedo de que solo con su mirada me obligara a decirle todo."
 Sentí como las lágrimas se desbordaban una a una, y oí un murmullo en alguna parte de mi cabeza. Estaba furiosa, podía sentir el calor de su furia en lo profundo de mi mente, pero no era violento. Era tan cálido que se agitaba con impaciencia… de alguna forma, me reconfortaba. Algo tan… cali… do.
  -¡¿Cómo se te ocurre dormirte?! ¡Escúchame por una vez, por favor! ¡Despierta! ¡¡¡DESPIERTA!!!
  Me dio un tremendo susto. Aún estaba en el mismo callejón, pero no estaba sola.
  -¡Ahhh! –un chico de mi misma edad al parecer, estaba en la entrada del callejón y me miraba curioso. –Yo… en realidad yo…
  Me quede sin palabras ante el miedo que me asalto cuando lo vi. Estaba consciente de los rastros de las lágrimas que todavía  tenía por la cara y que los temblores, que se calmaron cuando me rendí, comenzaban otra vez.
  -Vamos, llegaremos tarde si no corremos. ¡Levántate!
  Con total confianza me tomo de la muñeca y me levanto con suma facilidad. No tuve tiempo para reaccionar y por unos momentos unicamente me le quede viendo desde atrás. Solo viendo su espalda podía decir lo guapo que era, su cabello estaba algo despeinado y sin gel, de color café oscuro. Estar junto a él... era muy relajante.
  -Ah, por lo menos.
  Era la misma voz que había escuchado en sueños, pero era de una chica. Mire a mi alrededor pero nadie parecío haber hablado, solo nos miraban... tomados de la mano... camino a la escuela...
  "¡Por Dios! ¿Que estoy haciendo? Estoy tomada de la mano con un chico extraño llendo a la escuela ¡por dios, por dios, por dios! Tengo que... tengo que..."
  -¡Ay!
  No había prestado atención al camino en todo este tipo y un desnivel del suelo me atrapo desprevenida. Me raspe un codo y las rodillas, pero agradeci el accidente mas que lamentarlo. Quería ponerme a correr hacia mi casa pero si le contaba a alguien de mi extraña actitud... No quería ir. Sin importar que, no quería ir.
  Sonreí para mis adentros con tristeza. Con que facilidad podía cambiar de opinion y rendirme ante mis deseos.
  “Tienes que parecer tranquila... Respira, y relajate..."
  -¿Estás bien? Pareces un poco pálida.
  -Estoy bien, yo ya soy pálida. Adelántate, yo entrare en un rato. –le dije mientras miraba el suelo fingiendo examinar mi herida. En realidad no era nada, pero así podría escaparme.
  Desde que tomo mi mano sospechaba que no era normal, no tenía la seguridad de que funcionaría pero al pensar en lo guapo que resultaba no tenía la confianza para pensar que yo podría de algun modo llamar su atención ni nada por el estilo.
  Por eso alcé la vista sorprendida cuando vi que me extendia su mano.
  -Te ayudare a levantarte, después puedes ir a la enfermería a que te curen la herida.
  -Extraño.
  -Extraño
  Ambos pensamientos se cruzaron, ¡pero el caso es que fue el mío el que se escucho en voz alta!
  -¡Pe-perdona! No fue mi intención. –me pare de un salto mientras retrocedía un paso con la verguenza claramente grabada en mi rostro. El había sido muy amable conmigo pero le había dicho que era un raro... Ah, quería que me tragara la tierra y desaparecer.
  -En lugar de extraño utiliza original o único, por lo menos.- seguía sonriendo sin el menor atisbo de enfado. Quede sinceramente fascinada, se veía realmente bien con una sonrisa así.
  “No, no es original o único… es especial."
  -Bueno, bueno, pero disculpate de todo modos. Decirle así fue bastante descortes.
  -¿Que-?- me calle antes de volver a quedar en ridículo.
  ¡Por dios! Estaba oyendo una voz en mi cabeza, y hablaba como si de verdad existiera. ¡¿Y de todos modos quien se creía?! Ella tambien le había dicho extraño.
  Por dios... Me estaba volviendo loca o alucinando o quien sabe que me estaba pasando, pero definitivamente esto no era normal.
  -Cre- creo que me volveré a mi casa. En realidad… yo… ¡eso es! Yo tengo asuntos que atender y solo venia a dar aviso, ¡sí, eso!
  -Siempre mientes de una forma muy extraña ¿sabías?
  “¡Cállate!”
  “¡Que me pones más nerviosa!”
  Bueno, lo pensé, y lo más probable es que me haya oído, pero nunca se lo dije.
  -Hmm… Muy bien, no creo poder hacer mucho y creo que es mejor así, ¡pero quiero que mañana vengas! ¿ok?- me dijo con una sonrisa y se alejo hacia la entrada- ¡Espero que todo mejore!
  Después de hacerme un gesto con la mano entro justo antes de que cerraran la puerta. Yo me quede en medio de la calle con un pie listo para echar a correr. Sentí como mis piernas perdían su fuerza y comence a retroceder, consciente de que había llamado la atención de las mamás y hasta papás qe todavía estaban por ahí.
  -Ese chico… ¡¿sabía que yo no quería ir hoy a la escuela?! ¡¿Es que acaso vio mi terror a la escuela?! ¿¡Como rayos va a querer que lo supere?! ¡¡Ese chico es un completo extraño!!
  -No, no, no, tú dijiste que es “especial, no extraño ¿verdad?
  -¡Cállate! Tú eres ahora la principal razón de que no quiera ir a la escuela-
  -Te creerán loca si sigues hablando sola en voz alta- soltó una pequeña risa. La sentía contenta... en verdad contenta.
  “Creo que si continuare con esto es mejor en mi casa, no me siento comoda platicando mentalmente con una alucinación”
  No podía pensar en nada, pero sentía mi cabeza pesada y de alguna forma ya bastante llena. Lo que estaba sucediendo era mas que una tonteria, y una santa estupidez es el que le hiciera tanto caso. Digo, no tenía que ser extraño que alguien me ayudara, muchos maestros lo hacían y había veces en los que algunos compañeros intentaban mas que otros acercarse a mí, asi que...
  Y estar oyendo una voz en mi cabeza podía controlarlo. Si solo lo ignoraba de seguro desaparecería y entonces... Bueno, aunque no fuera normal estoy segura de que tiene un facil solución.
  " Asi es, debo de calmarme y pensar con sensatez... pensar con sensatez... sensatez... y concentrarme en mis problemas de mayor indole. Después de pedirle egoístamente a mi madre que nos mudaramos con mi tía Merari para que yo pudiera buscar trabajos a sus espaldas... Todavía, ¡ni siquiera he podido entrar a la escuela! Aun cuando no haya nadie en casa, no quiero volver..."
  -¿No dijiste que era difícil hablar en tu cabeza? Mentirosa, solo no querías hablar conmigo ¿verdad?
  “¡Es difícil hablar contigo!”
  -Al final lo mejor es volver a casa, necesito tiempo para pensar y aclarar todo esto. Es molesto, pero estaré mejor en el apartamente que en algún lugar con gente.
  -Bueno… si no quieres hablar en tu cabeza, ¿entonces por qué no finges estar hablando por teléfono? Por favoooooor…
  No era mala idea, y aunque me seguía incomodando el tener a una vocecita en mi cabeza, tal vez fingirla que era real por algo mas tangible me ayudara a aliviar tan sensación de incomodidad.
  -Tú… analizas todo desde toda perspectiva posible ¿verdad?
  “¡Cállate! No espíes mis pensamientos para mí misma”
  -No puedo evitarlo, estoy dentro de ti.
  "También acabo de darme cuenta, ¿por que trato de acomodarme a esta... a esta voz o lo que sea? Solo debería simplemente ignorarla, por dios..."
  No podía soportarlo, el estar hablando así con eso lo-que-fuera. Debía de comenzar a replantearme seriamente que me estuviera volviendo loca. 
  -Hey, por favor ¿sabes cuanto he querido hablarte todo este tiempo? No me ignores ¿si? ¿siiii?
  No paro de insistir en todo el camino y cuando ya casi llegaba a la casa no lo soporte más.
  -¡¿Feliz?! Ya tengo el celular, ¿de qué querías hablarme?
  -¿Eh? Pero si eres tú la que tiene dudas, tú eres la que necesita hablar ¿no?
  -¿Qué estás diciendo? ¡Yo no quiero hablar contigo! Para mí sería mucho más fácil simplemente el ignorarte. De por si no soy nada social, el hecho de que hable contigo ¡me destruye aún más!
  -¿Qué tanto me andas diciendo?- el tono frío de su voz me hizo quedarme paralizada en medio de la calle.
  -¡Yo-! Yo… es decir, tú…
  -¿Me dices que es mi culpa el que tengas miedo al punto de resultar una completa fobia?
  -Espera, yo... yo solo...
  -¿Me dices que si yo no estuviera aquí tú podrías tener amigos e ir a la escuela con normalidad? ¡¿Sin que los maestros te recomienden el psicólogo o llamen a tu casa porque te dan ataques de pánico?! ¡¿Crees que todo eso está bajo mi poder?! ¡¡Si por mí fuera hubiera desaparecido en cuanto me di cuenta de mi existencia y razón!! ¡Pero no puedo! –de repente la sentí y la oí llorar- ¡No puedo desaparecer… no puedo ayudarte!
  Me quede impactada, ahí en medio de la calle, oyéndola llorar, sintiendo su tristeza, de nuevo con pensamientos tan cálidos…
  Me senté en la banqueta arrepentida de mis palabras. Ella era una persona real, por lo menos lo era para mí ahora. Mientras la oía llorar comencé a pensar sobre lo que ella estaba sintiendo. Si me concentraba lo suficiente, podía sentir su preocupación hacia mí, preocupación que era cariño… yo misma derrame lágrimas, tal vez de alegría.
  Sinceramente, aparte de mi madre sentí que ella era la primera "persona" que se preocupaba por mi desinteresadamente y con verdadero amor, en mucho... mucho tiempo.
  -Maldición… ¿Qué hago llorando? Me debo de oír patética, lo bueno es que no me puedes ver…
  -Quiero.
  -¿Eh?
  -Quiero verte, ojala pudiera verte.
  ¡Era la primera vez que decía algo tan vergonzoso! Pero no quería oírla llorar, y también probablemente ella lo supiera por mis pensamientos.
  -¿No me oíste? Me veo patética, no quiero que me mires.- volvía a sentirla enojada tiernamente. Eso estaba bien.
  -Buen, creo que es hora de volver a casa. En cuanto llegue preparare algo de comer para mí y para mi mamá y podremos seguir platicando ¿ok?
  -¡Si!
  Continue mi camino hacia mi departamente, preguntandome si estaba bien el aceptar tan facilmente tal signo de locura... Definitivamente era un error. Pero algo me decía que era un error del cual no me arrepentiría.

La imaginación es tan vasta como el cielo... Akane Ariasu Argelia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

waoOoU Me encanto la primera parte tendre que leer la segundo muylinda graxeres genial :) :)

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"

"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"
"La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido"... son un reflejo de nuestra alma, manera de expresarse como uno mismo siendo otro. Al principio no puedes tener muy en claro a donde llegara o en que se convertira, pero siempre serás consciente de que es lo que en realidad quieres.

Canción de la semana!¡... Kagamine Len - SuperHero

"Egoísta...

"Egoísta...
Cuando no piensas en el futuro, cuando no piensas en el presente, ni te importa el pasado… eso es ser egoísta. Ni siquiera en ti mismo llegas a pensar, no importa lo que pase, solo las acciones ya ni siquiera a veces. El seguir adelante como si nada pasara, ignorando aun tu propio dolor o tratar de cambiarlo por satisfacción… Sentir pena por ti mismo, quedarte callado o inmóvil… ser egoísta es doloroso, pero eso no importa…No importa nada cuando eres egoísta…"